lunes, 30 de abril de 2012

El velatorio

          Algo tenía que contarte…. ¡Ah! Ya sé, tenía que seguir contándote lo del otro día. ¿Dónde me quedé? ¡Ah ya! El hombre muerto que lloraba. Me contaron, como ya te dije, que los muertos deben expulsar todo lo que les queda dentro del cuerpo, y eso incluye todo tipo de líquidos, pues el otro día en el velatorio de mi tío Pascual, resulta que comenzó a expulsar lágrimas, sí, sí como te lo cuento. Y su mujer decía que era la primera vez que le veía llorar después de tantos años casados y a buenas horas decía ella. Claro hay que decir que en realidad había llorado muchas veces pero nunca en público, porque mi abuelo dice que le había visto varias veces llorar escondido en su cuarto cuando se juntaban para pasar las vacaciones de semana santa en el pueblo. ¡Ya ves tú! ¡Qué locura! Después de 20 años juntos nunca lo había visto llorar, cuando el pobre era un alma atormentada y dicen las malas lenguas que estaba amargado porque siempre amó a otra mujer. Y dicen que sus últimos días se le fue la cabeza, que decía que él ya no vivía aquí, que vivía en Macondo. ¡Menudo loco! Dice su mujer que no sabía de dónde sacó eso, que él nunca había estado en África. La verdad que me dio pena verle así tumbado, sin decir nada, mientras todos hablan de él. Lo mejor de todo es que nadie sabe de qué ha muerto, porque fue así, de repente, ni enfermo ni nada que estaba.
Lilith Pérez

domingo, 29 de abril de 2012

(No es válida esta sombra)

No es válida esta sombra
Despertad pequeños ríos
Cuando yo os llevaba en los brazos
Y mirábais con ojos más puros
Me he dado contra mi cuerpo
Qué dura sombra
Mi garra no te alcanza
En esta ausencia quién me ha mordido
Llevo un siglo bajo la sombra
La noche crece y nadie creía que creciera tanto
Nadie oye estos golpes pregunto fuera
Tan hondo como la mina tan hondo como mi cuerpo
Resuena tan fuerte el silencio
Tan tristes estas lágrimas que no han de cruzarse nunca
Me levantaba o es que caía más sombra
Quién creyera que tanta noche encerraran tus ojos
Me ha ahogado esa hondura negrura
Recuerdo un hombre que daba sus pasos
Miraba y había cosas
Pero
Cosas o eran cosas o eran
No recuerdo
Un hombre miraba
Si pudiera partir en dos este sueño
Una parte para el dolor
Otra para encontrar
Aunque fuera una imagen difuminada borrada
De hombre que supiera algo más que dar unos pasos
Que mirar algo que se aleja tanto de ser un árbol
Como un pensamiento que regresa de ser un pensamiento
Se despega una nada tras otra
Crece una nada sobre nada
Y había ríos que se iban en vueltas y derechas
Y había árboles con algo más que ramas y algunas hojas
El sol no hacía en vano su camino
Y tantas risas me dijeron que la luz también nace de sonidos entrechocados
Pero cómo has vomitado ese mundo
Y ahora si vas a la deriva o si no derivas
Nada alcanzas y una sombra llama a otra
Uno masca nada suena
Masca sombra con sombra da golpes
Me habré perdido en mi cuerpo
Acaso las tinieblas andan de puntillas
Y tú vas en su seno
Toda la noche eran unos puntos inmensos
O eran ojos, o eran noches sin estrellas que me sorbían
Apagaban las madrugadas
Me deslumbra tanta noche
La muerte que mira con los ojos de los vivos
Los muertos que hablan con los loros de los vivos
Cuidado no despierten no duerman cuidados
Emilio Westphalen

sábado, 28 de abril de 2012

Mis adentros

Un corazón dentro de un violín dentro de un ataúd
un ataúd dentro de un corazón dentro de un violín
el violín dentro del ataúd dentro
del corazón
dentro
de mí
(...)
Gema Palacios

viernes, 27 de abril de 2012

Cárcel

Atado en un ovillo de horas muertas,
sufriendo las miserias del hastío,
me consumen el tiempo y este frío
que abrasa mis entrańas entreabiertas.

Triste visión de mil posibles puertas
que esconden tras de sí un sino baldío
de rutina, espera, silente estío,
en mis manos aún jóvenes e inciertas.

No preguntes a la urbe, que se apaga,
ni interpeles al cielo ceniciento,
por el nimbo de abulia que me embriaga;

pues solo seré libre en el momento
en que, tenues, como una sombra vaga,
se agiten mis cenizas en el viento.

jueves, 26 de abril de 2012

(Quiero un sandwich de pavo)

Quiero un sandwich de pavo
en pan negro
con lechuga y mostaza

y

no quiero que el pavo sea zombi
ni he dicho que quiera convertirme en un pavo
ni quiero sorpresas extrañas,
¿entendido?
H. J. S.

Nota del editor: el pavo estaba seco

miércoles, 25 de abril de 2012

Soliloquio del africano

Al principio estuve solo.
Me desperté
      con la cabeza dolorida
tenía como un regusto a plátano en la boca.

Hablaba poco. Luego hablé más.
Por aquel entonces yo no sabía qué era un militar.

Comía trigo y hacía mucho el amor
      creo que lo pasaba bastante bien
aunque mis recuerdos de esa época
      no son demasiado exactos.
Luego hablé más.

Algunos se fueron.
Yo me quedé.
Había mujeres
      había comida
sobre todo con aquello del fuego
eso fue una buena idea.

Luego viajé al norte. Otros se quedaron.
Allí construí algunas pirámides
      conocí a algunos dioses
y luego seguí mi viaje.

Encontré unos hombres
que me hablaron de su religión;
sonaba convincente.
Aprendí lo que era un soldado
      aprendí lo que era el dinero.
Entonces empecé a hacer menos el amor.
Hablaba mucho. Creé alguna mezquita
      (me parece que fundé un Imperio).
También hice algo de arte
      y me alejé para verlo.
Algunas de las cosas habían quedado bonitas.
Hacía menos el amor
      pero no importaba
             aún tenía sol
en general todo iba bien.

Pero luego volvieron mis viejos amigos
      yo los saludé: los había echado de menos
estaban pálidos, como enfermos,
      llevaban ropas feas y dijeron:
estás negro, estás enfermo. Tus ropas son feas.
      Hablamos una lengua sofisticada
                                         dijeron 
     bárbaro
                                         dijeron 
(a mí, que había fundado un Imperio)
pero no los entendí.

Mientras ellos descubrían
      modernizaban
yo huía
      no lo tomarán todo
                          pensaba 
     quedará un pedacito de tierra al sol para mí
                          creía. 

Entonces fui al desierto
      se estaba tranquilo
      pero en esa arena no hay planta que agarre.
Fui a Rwanda
       —la tierra ya había sido debidamente delimitada—
      allí me dispararon.
Fui a Argelia
      y yo disparé a unos tipos
      en unas montañas.
Fui al Congo
      aprendí a cazar.
Fui a Marruecos
      aprendí la lengua sofisticada
      aprendí el comercio
      aprendí a decir
           esto es mío. 
Fui a Egipto
      mis pirámides seguían en pie
      ¡qué sólidas construcciones!
      estaba tan orgulloso
      que vendí algunas postales.
Luego fui a Somalia
      …
      …
      …
      pero de eso prefiero no hablar.

Ahora soy militar
      vendo gasolina
      vendo diamantes
mis viejos amigos me han dicho
      haz el amor cuanto quieras
      come cuanto quieras

                                         porque Dios ha muerto 
pero no importa. No tengo tiempo.
      Porque trabajo en una fábrica de zapatillas
      trabajo en una planta de Coca-Cola
      ¿quién calza estos trapos? ¿quién bebe este veneno?
      (¿para quién estoy trabajando?)
a veces hago de pescador en Somalia. Es muy duro.

Ahora ya no busco nada.
Tengo cáncer.
Hago algunas guerras
vendo algunas armas
un poco de droga
      (puede aliviar pero no curar).
Calzo zapatillas Nike
bebo Coca-cola
      (todo eso es barato)
hago réplicas en plástico de las pirámides
organizo algún que otro mundial
tengo mal color.

A veces viajo al extranjero
he ido a Europa
he ido a América
      allí encontré a algunos de mis hermanos
aprendo ingeniería
      política
      economía
he recibido algún curso
      de descolonización.
Todo eso es curioso.

Pero algunas noches de invierno
en mi habitación del campus
mientras leo Las mil y una noches
      (en la traducción al inglés
      de Sir Richard Burton)
o estudio Los condenados de la tierra
siento melancolía
      (sobre todo me pasa
      entre golpe de estado
      y golpe de estado)
y pienso
que quizá habría sido mejor
quedarme en el desierto
aunque luego me telefonean desde Mali
      están haciendo la guerra a los Tuaregs
      no les dejan comerciar con la sal
o desde Timimoun
      allí una Coca-cola
      cuesta siete céntimos de euro
y entonces me pregunto
      doctor
me pregunto por qué me pide que le cuente todo esto
me pregunto
      doctor
                —si he de ser sincero— 
por qué no me matan de una vez
y me dejan descansar tranquilo.

martes, 24 de abril de 2012

(Padre nuestro)

Padre Nuestro, si estás en los cielos, 
NO me hagas entrar 
Hoy he hablado con él, bonitas palabras
Hoy, entre humo viciado, se ha dignado a pronunciarse
Me dijo; que me equivocaba, que si no cambiaba,
Si, ÉL, me dijo (por fín); que si no renegaba
NUNCA estaríamos juntos
Que la divinidad tenía un precio (aunque él la poseía de forma innata)
SIEMPRE hay un precio.
Un módico precio para salvarme
Si, ÉL, quería salvarme; a mi. Su aleatoria oveja descarriada
Enumeró sus reproches, mis cargos. Su tribunal declaró:

LUJURIA: por amar, amar intensamente, pero por poco tiempo.
GULA: por empacharme de ansiedad, y beber hasta ahogar las entrañas.
AVARICIA: deseo constante de coleccionar experiencias, oportunidades, errores, sensaciones, aventuras, de vivirlo TODO- según él, demasiado.-
PEREZA: por disfrutar del éxtasis de existir, simple y humildemente, sin ningún objetivo inmediato, saboreando el tiempo y dedicándome a observar, y no actuar.
IRA: por expresar momentos de colapso, de impotencia, por no reprimir la indignación, por permitirme estallar. Dejar de dominarme un instante
ENVIDIA: por admirar las cualidades que nunca tendré, por rabiar de mi propia imperfección.
SOBERBIA: por tener conciencia de que ciertas personas no encajarán jamás en los estándares de mi propio ego

Su tribunal declaró:
CULPABLE -queda usted condenada-
Y la zorra, la insensata pecadora declaró:
-ósea, yo. Declaré:-
quédese, señoría, con su billete al paraíso
No concibo peor cárcel que el cielo que usted me ofrece

Padre nuestro, si estás desterrado en los cielos 
Algo horrible debes de haber hecho


Zazu

lunes, 23 de abril de 2012

(Alpargata)

Alpargata, modesta, humilde, humildísima alpargata/ voy a cantarte aunque no soy poeta ni sé hacer versos/ Si habrás andado, alpargata, ceñida a las patas malolientes de los criollos que se bajaban del caballo, solamente para dormir/ Si habrás andado abrazada a los pies de Crotos caminadores, de aquellos, que llevaban folletos Anarquistas en el mono y sueños de redención en el alma.

Bepo Ghezzi

sábado, 21 de abril de 2012

(Emoción en el centro de las cosas)

Emoción en el centro de las cosas,
cuando el verano muere silencioso
y es Septiembre una ráfaga de ayer,
una ráfaga de aliento lejano y misterioso.

Aquel olor como una cruda máscara
que no recuerdo y llevo aquí tan mía,
será que el mar se acuesta siempre solo
y empieza a hacer frío ya sobre esa playa,
será que es tiempo de volar sin alas
sobre las aceras gastadas de Madrid.

Recuerdo un pelo de azabache roto,
las columnas de piedra en el paseo,
una voz diciendo besa esa flor
antes de que se marchite, y otra
olvídalo todo, eres un hombre,
aprende a hacerte el nudo en la corbata.

Bajando por Gran Vía lo recuerdo
como una tempestad de sol presente
que al fin se afirma en este paladar,
basta ya de sueños y de auroras,
basta ya de números y cifras,
basta ya de losas, de contratos, de relojes.

Subiendo te repito y me afirmo,
me gusta observar los edificios,
soy pequeño entre esta inmensidad
y es por eso que siento vivo el amor
de tus pestañas, cuando lloras mía
por todo lo que no puedes contarme.

Te confieso que las tardes mueren
porque se te deshoja la sonrisa
cada vez que no te nombro, habitamos
en el vaivén sentimental del río,
cúlpame de perro fiel sin besos
que sólo sabe escribir absurdos poemas
como este, como ese, como aquel, siempre.
José Antonio Pamies

viernes, 20 de abril de 2012

Un carnívoro cuchillo

Un carnívoro cuchillo
de ala dulce y homicida
sostiene un vuelo y un brillo
alrededor de mi vida.

Rayo de metal crispado
fulgentemente caído,
picotea mi costado
y hace en él un triste nido.

Mi sien, florido balcón
de mis edades tempranas,
negra está, y mi corazón,
y mi corazón con canas.

Tal es la mala virtud
del rayo que me rodea,
que voy a mi juventud
como la luna a mi aldea.

Recojo con las pestañas
sal del alma y sal del ojo
y flores de telarañas
de mis tristezas recojo.

¿A dónde iré que no vaya
mi perdición a buscar?
Tu destino es de la playa
y mi vocación del mar.

Descansar de esta labor
de huracán, amor o infierno
no es posible, y el dolor
me hará a mi pesar eterno.

Pero al fin podré vencerte,
ave y rayo secular,
corazón, que de la muerte
nadie ha de hacerme dudar.

Sigue, pues, sigue cuchillo,
volando, hiriendo. Algún día
se pondrá el tiempo amarillo
sobre mi fotografía.
Miguel Hernández

jueves, 19 de abril de 2012

(La calavera muestra una siniestra mueca)

La calavera muestra una siniestra mueca
de tristeza.
Sísifo corre delante de una gran piedra
de excusas.
Yo ya no tengo miedo.
Espe Barón

miércoles, 18 de abril de 2012

Reflejo

Yo también sé escribir sobre la putrefacción de las lechugas que se momifican siempre en el cajón de la nevera. Sobre ese malestar inexplicable que producen ciertas palabras y que también nos pocha la vida.
Sé escribir del miedo y tenerlo a la vez.
Le pude haber escrito un soneto a la cicatriz que no se ve y le dejaron a mi madre cuando fue privada de sus ovarios y escribir sobre ese desgarro verbal que me hizo en el ombligo el día que él se casó con otra... pero no lo hice.
Más de una tarde de frase de servilleta de papel ,se quedó con mi ego y con aquel olor a palomitas, que son el epicentro de alguna chica en cualquier parte del mundo, y que igual te alude.
Merendar cenando, desayunar en plena siesta, y encima contarlo con la gracia justa como para ser entendida la ironía.
Para matar el hambre... gula.
Sé suicidarme en directo y escribirte con valentía apurando galletas mordisqueadas. Porque yo las galletas me las como de dos en dos y de paquetes sin etiqueta, a ciegas ante los colorantes y conservantes de letra E, retando a la cantidad recomendada por día, averiguando con mi ansiedad donde se hallarán las trazas de fruto seco que nunca me tocan.
No es necesario demostrar que soy capaz de escribir sobre madejas, hilos, arañas y aire que no se puede respirar. Unir frases inconexas y crear un poema que mi imagen adorne y nos vuelva guaperrimos y exitosos de inmediato a ambos.
Podría escribir muchas cosas, sobre muchas cosas e incluso leértelas luego
pero solo seguiré haciéndolo mientras me divierta, no por conseguir un aplauso más que tú.

La Chica Metáfora

martes, 17 de abril de 2012

Advenimiento

¡Oh luna, cuánto abril,
qué vasto y dulce el aire!
Todo lo que perdí
volverá con las aves.

Sí, con las avecillas
que en coro de alborada
pían y pían, pían
sin designio de gracia.

La luna está muy cerca,
quieta en el aire nuestro.
El que yo fui me espera
bajo mis pensamientos.

Cantará el mi señor.
En la cima del ansia.
Arrebol, arrebol.
Entre el cielo y las auras.

¿Y se perdió aquel tiempo
que yo perdí?. La mano
dispone, dios ligero,
de esta luna sin año.

Jorge Guillén


lunes, 16 de abril de 2012

¿Volar o ser invisible?

Ante ser invisible o volar, prefiero volar. Ambas cosas tienen sus ventajas, pero frente a ti, quiero ser visible siempre, que me veas venir de cara. Que conozcas todo sobre mi. Ser invisible puede servir para acercarse, pero de qué vale estar cerca de alguien si no sabe que estás ahí... Ahora mismo, estos pensamientos vuelan de mi cabeza, pero te son invisibles. Es una desdicha.
Julio Achútegui