domingo, 30 de septiembre de 2012

Montaña Fría

Trepando a Montaña Fría, sendero arriba; el sendero a Montaña Fría sube y sube: un largo desfiladero lleno de rocas de un alud, el ancho torrente y la hierba empañada de neblina. El musgo es resbaladizo, aunque no ha estado lloviendo, el pino canta, pero no hace viento, ¿quién es capaz de romper las ataduras del mundo y sentarse conmigo entre blancas nubes?
Han Shan

Nota 1: versión aparecida en Los Vagabundos del Dharma, de Jack Kerouac.
Nota 2: título propio.

sábado, 29 de septiembre de 2012

No más café

Algún día decidiré
que ya hubo
bastante sangre
fuerza
derrota.
Algún día decidiré que
no valió la pena y
mi deuda con el hambre
estará pagada.

Estar cansado
será suficiente
para sentarse.

Entenderé
que no hace falta sufrir
mientras tenga el silencio.
Reprocharé todo lo
que hice para
nada como ahora para
terminar
con más recuerdo que victoria
y tener
noches siempre
más blancas,
blancas
y blanco amanecer
voraz de aliento.

Tendré bastante lucha, viaje y cielo
para siempre. Será momento
de pasear
comer, callar. Sabré que es
hora de borrar esos dragones
de un horizonte en el que
nunca
vivieron
porque no es bello.
Podré tirar la espada
que siempre cortó más mis manos
que enemigos. Nada

me molestará.
Seré
lo que queda entre los momentos que importan.
Quiero llegar a casa
colgar el abrigo y
decir
pesa tanto.
Hoy he caminado demasiado.
No más café. No más ganas.
Necesito
quitarme los zapatos.
Están
llenos de barro y huelen a huellas.
No me veo las manos,
¿dónde está el jabón?
Mi cara
es otra y vive lejos voy
a sentarme y descansar.

Algún día
tendré bastante y podré
dormir
sonreír
olvidar.

Nicolás Savage

viernes, 28 de septiembre de 2012

(Escribo)

Escribo
por no pegarme un tiro en la boca.

Y hasta escribir
se ha vuelto a veces
como un tiro en la boca.
Antonio Orihuela

jueves, 27 de septiembre de 2012

sucio rastro


Te fuiste tan despacio como crecen las flores en los ojos de los muertos.

Usurpó tu lugar un silencio muy fuerte,
y después un ruido muy fuerte como de silencios y
tambores en silencio y ciudades en silencio.

Llegaron como llegan
temibles dementores como temibles lenguas blancas y asquerosas.
Noches largas como largas noches cuidando al hijo tonto del polvo maravilloso.

Vinieron días cerrados como persianas cerradas.
Días rezando para que Dios no se tumbara en mi cama, por favor, ni me besara los labios.

Tragué lágrimas con el asco con el que se traga el semen de un desconocido

y todavía
con esa lengua
lamo incansable

los restos

de baba

que dejaste.
Inés de la Higuera

miércoles, 26 de septiembre de 2012

(Declamo el fracaso estrepitoso)

Declamo el fracaso estrepitoso,
el desgarro de hallar alguna esperanza
aún prendida, la inocencia que vuelve
como la prehistoria y sus meteoros.
Aquí un poema sin colores,
con la catástrofe y la riqueza.
Aquí los degenerados límites
del petirrojo, de la abubilla, las aniquiladoras
nubes de estorninos. Aquí vengan
chamán o hechicero, cantamañanas o frailes
vengan, a rozar la ebriedad de Rilke, Cohen o Dickinson.
Declamo el fracaso
de las cosas que se rompen con ruido brillante,
la vida moral y sus sucias manos enguantadas,
el túnel donde entran los valientes.
Declamo
la posibilidad que por mínima se hace infinita,
la luciérnaga que no paró de volar y se hizo estrella.
Declamo el ridículo de la ruina,
la soberbia de las reliquias,
el ancho trazo de la originalidad y su sarcasmo,
la parsimonia que te compra al mirar atrás y clamo.
Clamo al vencido porque solo él sabe como volver a levantarse.

Nares Montero

martes, 25 de septiembre de 2012

La rosa enferma


Oh, Rosa, estás enferma.
El gusano invisible,
Que vuela en la noche,
En la tormenta aullante:

Ha hallado tu lecho
De alegría carmesí:
Y su oscuro y secreto amor
Destruye tu vida.

Nota: traducción libre y propia.
William Blake


O Rose thou art sick.
The invisible worm,
That flies in the night
In the howling storm:

Has found out thy bed
Of crimson joy:
And his dark secret love
Does thy life destroy.
William Blake

lunes, 24 de septiembre de 2012

Espinas de muerte y vida

No quiero imaginar a mi estirpe acunada sobre nidos de espinas,
ni creer que la luz de la luna fluye hacia ninguna parte
alumbrando los despojos de rostros frenéticos,
modelando el sonido de los cuerpos al caer.
No quiero pensar que estamos latiendo hacia un futuro de fuego,
de lunas y peces que inflaman los gritos de sangre,
de lluvia que baja y en lugar de lavar mancha,
de gemidos de ausencia y de perros cargados de cólera.
No quiero pensarlo, pero lo pienso; ni creerlo, pero lo creo,
y doy tumbos noche abajo y mundo arriba
flotando de conciencia a conciencia
y viendo horrorizado el leitmotiv de nuestra especie:
siempre triunfa la inmundicia, inmundicia que rellena los cráneos sin escrúpulos.

Están muertos.

Las cuencas vacías al horror, la sonrisa sádica sin labios
y los dientes nauseabundos tallados en oro macizo.
Su marcha silenciosa siempre ha dominado nuestro mundo.
Por eso, solo nos queda una cosa:
escupir un alarido capaz de acuchillar el mismo cielo,
y gritar, gritar hasta la extenuación;
que tu grito sea tu estoque,
y tu estoque atraviese el mundo.
Ya lo dijo el Poeta: hemos de estampar nuestros sesos en el muro,
porque no hay un dios al que tener despierto
ni habrá un alba como no la prendamos nosotros
con las mismas manos rudas de hace cientos de miles de años.

Y tienen miedo.

Miedo de la mayor bendición del ser humano, que es la rebeldía.
Miedo de verse en el suelo rodeados de ojos furibundos.
Miedo de hallar su cabeza en lo alto de una pica.
Junto a ellos, crujen astillados los viejos goznes del mundo
mientras resuena desgarrado el llanto del chacal,
gemido inconsolable que parece salir de las mismas entrañas de la tierra.
Gime, llantito de perro apaleado,
pues tu estirpe también saboreará las espinas.
Abro los dientes y callo, cierro los ojos y muero,
porque el llanto incombustible inunda mis oídos
y es mucho más terrible que la imagen que flotaba.
Calla, llanto maldito,
no destroces mis sueños de espinas doradas,
no me reveles el futuro,
porque es la verdad y es peor que la verdad:
puede que no haya ni espinas para mi linaje.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Retrato de una dama

Tus muslos son manzanos
cuyas flores tocan el cielo.
¿Qué cielo? El cielo
donde Watteau colgó la sandalia
de una dama. Tus rodillas
son una brisa del sur —o
una ráfaga de ventisca. ¡Agh! ¿Qué
clase de hombre era Fragonard?
—Como si eso respondiese
algo.— Ah, sí. Bajo
las rodillas, como la canción
desciende por ahí, hace
uno de esos blancos días de verano,
la hierba alta de tus tobillos
se mece sobre la playa —
¿Qué playa?—
Agh, pétalos, quizá. ¿Cómo
podría saberlo?
¿Qué playa? ¿Qué playa?
—los pétalos de algún manzano
oculto— ¿Qué playa?
He dicho pétalos de un manzano.

Nota: traducción propia y libre.
William Carlos Williams

Your thighs are appletrees
whose blossoms touch the sky.
Which sky? The sky
where Watteau hung a lady's
slipper. Your knees
are a southern breeze—or
a gust of snow. Agh! what
sort of man was Fragonard?
—As if that answered
anything.—Ah, yes. Below
the knees, since the tune
drops that way, it is
one of those white summer days,
the tall grass of your ankles
flickers upon the shore—
Which shore?—
the sand clings to my lips—
Which shore?
Agh, petals maybe. How
should I know?
Which shore? Which shore?
—the petals from some hidden
appletree—Which shore?
I said petals from an appletree.
William Carlos Williams


sábado, 22 de septiembre de 2012

Así la mañana

Así la mañana transcurre con su viento
     de guayaba
ya se anuncia el color de los altares
el aire trae consigo un soplo de recuerdos
y se impregna un puñado de café
     que despierta la mañana
resucita el día en la neblina
amanece el día con luces nuevas
que despiertan la memoria
como la revelación al sueño
así transcurre la mañana con su viento
     de guayaba.

Ana Francina Barrios

viernes, 21 de septiembre de 2012

Los muertos no sienten nada,

(¿tu madre estaría orgullosa?)
No hago nada por los muertos
los muertos no sienten nada,
YO NO AMO A NINGÚN MUERTO.
los muertos, no significan nada,
todo lo que hago es por mi,
encender la estufa
para mi felicidad
por mi bienestar y comodidad,

pq soy el único que cuida de mi,
el que se abraza por las noches,
pq soy mi red, soy el HUÉRFANO
y el héroe,
yo soy mi padre,
mi madre y mis hermanos
yo soy mi amor y mis hijos,
soy todos mis amigos, mis caricias,
al menos cuando escribo.
Soy todo mi camino, al menos cuando aspiro,
yo decido mi destino siempre que me miro.

Tu cuerpo inerte y el recuerdo lúcido
descansa en mi cerebro
y lo despierta,
no en los cementerios.
Las tumbas representan el pasado
tu voz está en cada latido,
no soy nadie muerto o dormido,
me da igual lo que sientan los muertos en sus cajas
qué importan sus huesos enterrados,
solo importan los recuerdos, las cicatrices
las huellas de los dedos
las lineas de las manos,
y ver tu mirada en los espejos...
solo amo lo que aprendo y lo que encuentro
solo quiero lo que aprendo, de tu recuerdo.
Me dan igual tus ataúdes. no me reptan tus gusanos
aléjate podredumbre, no quiero material cadavérico...
ni tus muertes putrefactas, reincidentes,
antes de cada comida.
Solo habitas mi hipocampo, ningún cielo, ni tierra te contiene.
ningún insecto te devora, ninguna caja, te contiene.

Solo importa el levantarse cada día
hacerse la cama y la sonrisa,
y que nunca duela menos,

no hago nada por los muertos
los muertos no sienten nada,
no vivo para los muertos,
los muertos no significan,
nada
JLPMontoya

jueves, 20 de septiembre de 2012

6 a. m.

Asumiremos que todo es mentira,
que todas las lágrimas caerán a un lecho sin un destino.
Asumiremos que el tiempo pasa,
que todos los segundos se aglutinan en un infinito.
Pensaremos en oscuros conceptos,
para poder comprender mentiras y pretender verdades.
Pensaremos en grandes palabras
para poder vivir la ilusión de salvar distancias colosales.
Pretenderemos creernos dioses.
Pretenderemos creernos libres.
Y cuando encontremos nuestra deidad y nuestra libertad,
miremos atrás y veamos la distancia, nuestros hechos,
todo el tiempo invertido y el sufrimiento...
Asumiremos que todo es mentira.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

martes, 18 de septiembre de 2012

fragmento

antonio gramsci no me salvó de aquellas calles
Andrea sí

Iride

lunes, 17 de septiembre de 2012

A Lenin

Para los campesinos de mi patria
quiero la voz de Lenin.
Para los proletarios de mi patria
quiero la luz de Lenin.
Para los perseguidos de mi patria
quiero la paz de Lenin.
Para la juventud de mi patria
quiero la esperanza de Lenin.
Para los asesinos de mi patria,
para los carceleros de mi patria,
quiero el odio de Lenin,
quiero el puño de Lenin,
quiero la pólvora de Lenin.
Roque Dalton

domingo, 16 de septiembre de 2012

II Cuidad sitiada

El rap encaja en un recorrido en autobús por la ciudad. Observo. Un retén. La policía federal tiene nuevo armamento. Encapuchados avanzan lento y amenazante, apuntando con sus armas desde sus vehículos blindados que me trasportan a Belfast. En mi cabeza, la imagen de los irlandeses repeliendo al ejército inglés. Me relajo, hoy no dejaré que me perturben, hoy busco el sosiego. Me entrego a mis pensamientos. Hoy, un nuevo comienza. Descansando en Juaritos, descifrando el presente, desmenuzando el pasado, decidiendo el futuro.

El hip hop me trae recuerdos, rebotan en mi cabeza. Un rato anduve en las pandillas. Inicié con los Black Eagles en nuestra casa-refugio en el patio del kantón de R. Sin darnos cuenta, éramos la sucursal en México de los Home Boys del East L.A. de Califas y teníamos que saltarle por el barrio. Por elección propia me hice de los Rap Masters. La rolábamos los domingos por la avenida Juárez cantando y bailando, metiéndonos en problemas. Estuve en muchas peleas. El morado se convirtió en un color habitual en mi rostro. Convivía con armas blancas y pistolas baratas que mirábamos mucho y utilizábamos poco.

Reciclo las rolas de mi adolescencia, adquieren un nuevo sentido. Me identifico con la ira que las generó, la opresión, el abandono, el abuso, la violencia, la indolencia. La vida en el ghetto. La supervivencia en el ghetto. Public Enemy me decía Don´t relieve the hype, me recuerda Fight the power, NWA grita Fuck the police, The Rots se confiesan en Criminal; en La Rage, Keny Arkana va rapeando en francés lo que voy observando en español. Los ritmos del barrio. La conciencia colectiva hecha música. La ira del pueblo perpetuando su grito de denuncia, su deseo de existir. Ahora la imagen que tengo es la del Bronx, la del este de Los Ángeles, tan diferentes y tan parecidas a Juaritos. Rodney King conduce por sus calles, es detenido y golpeado en un retén militar.

Juárez es un ghetto. Un multicultural campamento de refugiados. Los expulsados por la crisis del campo y la falta de empleo en el país acampando en la frontera. Convertidos en damnificados de guerra, de Guatemala a guatepeor. La imagen de mi cabeza me sitúa en Palestina, su frontera, sus check points. El hostigamiento policiaco-militar. La petición constante de identificación. Ser extraño en tu propia tierra. Padecer a la policía toda la vida. Que además de violenta y corrupta es la guardiana del orden delictivo que impera. Brazo armado de los empresarios. Durante años nos han acompañado el estado de sitio y el toque de queda virtuales. Las armas han estado siempre presentes para lograrlo. Redadas, cateos, detenciones y enfrentamientos con los policholos son el diario vivir en la ciudad más violenta del mundo.

Más de una hora el trayecto en camión urbano al downtown. Son largas las distancias. Sube y baja gente que te analiza, te mira a los ojos, intenta descifrar tu vida. ¿Eres sicario, dealer, extorsionador, andas movido? ¿Cuál es el rostro del criminal? ¿Cuál es la apariencia del asesino? ¿Tienes un arma entre tu ropa, en la mochila? ¿A dónde te diriges? ¿Ocultas algo? ¿En qué trabajas? ¿De qué vives? Cada persona en el papel de Sherlock Holmes improvisado. Combinando experiencia, sentido común e intuición para intentar adivinar frente a quién está. En la radio José no deja de sorprender, nunca sabes lo que va a tocar.

El equipamiento urbano sin mantenimiento. Las calles deterioradas y solitarias. Boyas, topes y hoyos. Retenes del Ejército Mexicano, policías Federal, Estatal y Municipal, Tránsito y con suerte hasta de sicarios civiles. Naves industriales en desuso resguardadas por personal que las mantiene limpias y en perfectas condiciones. Panteones y funerarias negocios prósperos con huellas de balas y cristales rotos. Los yonkes abarrotados. Recolección de autos y metales para reciclado: hierro de rejas, puertas, ventanas, alcantarillas, medidores de agua y gas; cobre de la instalación eléctrica, tuberías de agua y gas de casas vacías; bronce de placas de monumentos y calles. Casas de empeño y préstamos de dinero como tienditas de la esquina abiertas las venticuatro horas. Se compra oro, teléfonos celulares, cámaras, televisiones y computadoras. Los negocios del saqueo la usura y despojo legal. La economía de la carroña.

Hablan las bardas lo que acallan las balas: Para una lluvia de balas, un arcoiris de paz. Regale abrazos no balazos. Los empresarios son el problema no la solución. Juaritos yo te quiero a pesar del matadero. Ni una más, ni uno menos. Yo no protejo al Chapo, el Chapo me protege a mí, firmado Calderón. Con el pueblo muy chingones, con los narcos maricones. ¡Juaritos a defendernos! Me veo rayando, se excita mi dedo, se acelera el cerebro. Viajo al pasado. Quince estudiantes masacrados. Indignación. La gente en las calles. Marcha del Coraje, del Dolor y Desagravio. Me deslizo con una lata en la mano. La muerte cubre mi rostro. Batallones femeninos en los oídos: ninguna guerra en mi nombre, genocida primer mandatario. Sin miEDO grita una pared. No es bienvenido sr. Presidente. Lloran las bardas lo que hacen las balas. Me adelanto, dos militares reposan con metralla en la mano, me aparezco y pinto ASESINOS FUERA en la puerta de su vehículo. Los soldados brincan, me apuntan cortando cartucho, llega la marcha, gritos y jaloneos, me escabullo, el vocero se deslinda, continúan los gritos, sigo rayando, surfeo la calle, estoy poseído, mi mano manda. Si lo pienso no lo hago, con miedo no me muevo.

Llego al centro, sin edificios y en demolición. Negocios cerrados, zanjas y montones de tierras a media calle. Así imagino yo una zona de guerra. Sólo la Misión y la Ex Aduana tienen más de cien años. Se construye para destruir y volver a construir. En la Plaza de Armas, la gente se toma fotos con Tin Tan que está sentado en la fuente fumando un puro. Un danzante azteca forma un círculo con las personas que observan su ritual. El kiosco, un predicador mantiene el tono frenético  para hablar del fin del mundo, del Apocalipsis en curso. Su voz amplificada por dos bocinas es casi tan irritante como los cantos distorsionados que salen de la catedral intentando opacar su voz. El atrio cerrado –sólo se abre un rato los domingos, por seguridad. La plaza luce vacía, sigue siendo punto de reunión de adultos mayores y palomas, que llegan por miles. Al parecer nadie les ha informado de nada.

Topo con dos conocidos. –¿Nos matan por esta madre, y no nos podemos dar ni un pinche gallo? Dice K desesperado por no poder conectar mota. –Tiene todo el día buscando, anda erizo. Dice D justificando su acelere. –Ya fuimos con varios conectes, a todos los revientan carnal, dos tres semanas y truenan, bueno, se truenan, jajaja. Suelta K la carcajada. -Sólo queda un lugar pero está rodeado de chota. Es misión suicida. Entrar, conectar, salir. I-n-v-i-s-i-b-l-e-s. Los acompaño a la colonia Bellavista.

En el camino, K me platica su teoría basada en Crimen y Castigo de Dostoyevski. Según la cual, puedes meterte en la boca del lobo, navegar entre chotas, pasar retenes y revisiones sin problema siempre y cuando mantengas la calma. –Huelen el miedo, son como perros, con perdón de los perros. Se basan en la apariencia y en la actitud para los checkeos. En la culpa. Yo por eso tranquilo, ando línea, camino con mi morra, ni los volteo a ver. Para mi no existen. No me paran ni soldados ni policías, carnal. Remata apasionado con sus conclusiones.

Llegamos por la Avenida Juárez, hermana gemela de la Avenida Revolución en Tijuana. Antiguo escenario de la vida nocturna y entrada del turismo norteamericano a la frontera más fabulosa y bella del mundo según Juan Gabriel. Las mexican curious, mariachis y tacos en cada esquina son ahora fantasmas en mi mente buscando colorear el abandono. Retén militar junto al puente internacional. Convoys de Policía Municipal y Federal apuntando con sus armas. Yo veo en los policías a los Orcos del Señor de los Anillos, pero es certera la comparación de K, logro visualizarlos como una jauría de perros rabiosos liberados tras días de encierro.

Al doblar en una calle cesa el ruido y el movimiento. Un tipo en bicicleta se nos empareja –¿qué andan buscando? –¿tienes mota carnal? Pregunta K. –No hay hierba. Sólo piedra y chiva. Responde tajante. Nos analiza sin vernos directamente y echa un vistazo alrededor. Seguimos caminando. Pregunta dos, tres, cuatro veces, misma respuesta. -¿Cómo la ves? ¡Pura piedra, pura piedra, pura chiva, pura chiva! ¡Tengan su pinche chiva! ¿Creen que estamos pendejos? Queremos motita, no esa mierda. ¡Natural es, no veneno! ¿Ves cómo los pone? Se los echa en dos tres meses. Se los chupa así. Pura piltrafa humana bato. Quieren que te metas a huevo lo que ellos quieran. Nos matan con esas chingaderas. ¿Dónde queda el derecho que tenemos de meternos lo que nos de la gana? Para eso es nuestra vida, ¿o no? En Wall Street y Hollywood reciben pura calidad sin semilla y fresquecita y nosotros acá buscando guarumo. ¡Está cabrón! ¿o no? Va soltando entre reniegos.

Los dealers haciendo equipo, división del trabajo. De decenas de tienditas que había, el buffet de drogas, ahora es una operación conjunta. A uno le pides, otro cobra, otro entrega. Todo en la calle, en movimiento. De un bar se escapa la nueva versión de Panamericano. Dos hostes en miniflada nos invitan a entrar al ritmo de la canción. Bicicletas, perros, carritos de burritos, parqueros, prostitutas, borrachines y negocios ayudan a montar la escenografía de la película que voy imaginando al caminar. Barrio Chino, Huevo de Serpiente y Sin City se dibujan frente a mí.

Nos piden que esperemos afuera de una peluquería. Hay un bato de lentes oscuros que sentado con un perro de pelea a un lado, una estatua vigilando. Me siento junto a él. Reonozco el lugar. Le digo que estuve ahí de niño con mi padre. Le interesa la plática, responde amable. ¿De dónde vienen? El perro babea, olfatea, impone. D toma una fotote unas aves en un cable eléctrico. El bato sujeta al perro, se sube las lentes –mija, le voy a dar un consejo que le puede salvar el pellejo. Cuando venga a lugares como este nunca traiga cámara, y si la trai clávela, no la saque ¿me entiende? Le dice tranquilizando al pitbull que espera la orden de atacar. Olvidando su cara de vigilante cuenta que los traen jodidos, han matado a muchos. –Tantos muertos no es pa acabar con esto, más bien pa ver quién se queda con la gallina de los huevos de oro ¿me entiendes? Aquí jalas pa ellos vendiendo su merca o te la rifas y vendes lo tuyo. Pero te tienes que arreglar ¿me entiendes? Con la tira y los wachos no hay pedo. No se meten pero estamos rodeados. Garantizamos la venta, entrar y salir de aquí es pedo suyo ¿me entiendes? Estábamos las venticuatro horas, ahora nos quitamos cuando se apaga la vela. Así está el abarrote carnal, tenemos que camellar.

Llegan las latas. Salimos nuevamente a la Avenida Juárez, bullicio. Convoys de Policía Municipal y Federal apuntando con sus armas. Retén militar junto al puente internacional. D no habla. K me enseña una bolsa antes de clavarla. Se me acerca, me dice a los ojos -esta es la marihuana más difícil de conectar y más cara del país. Una lata que no te alcanza para un churro te cuesta treinta o cuarenta varos. Seca, con semillas y palos ¿ves por qué me encabrono?

Me muevo al Río Bravo, la división natural entre México y los Estados Unidos. Los muros pintados por la banda. Un Che Guevara gigante mirando al norte ¡Hasta la victoria siempre! Las víctimas del capital en las maquilas están. Justicia. Make love, fuck war. Migra asesina. ResISSTE. Vista internacional. Filtro internacional. Frontera cerrada. Puentes cámaras de vigilancia, el muro metálico, movimientos de la Border Patrol. El Paso, Texas. Repaso los edificios de mi infancia, hay nuevos. Cristales y espejos sirven de oficinas. Carreteras de alta velocidad, la montaña Franklin, antenas de radio y televisión, El Puente Negro por donde cruza el tren me recuerda a la cumbia de Fuga.

Detrás de mí calles destruidas, casas abandonadas, colonias desoladas. El choque de dos ciudades que son una misma. Siamesas separadas artificialmente. El río divide La Hacienda en residencia y segundo patio. La tragedia de una es la prosperidad de la otra.

El año anterior estuve ahí con un colectivo de videastas. Al ver seco el río cruzamos a explorar, hacer fotos. Ver México desde el otro lado. Cae una agente de la migra gritando y empujándonos para que nos salgamos de su país. Tomo fotos. Se aferra a detenerme y yo que ni madres. Diez Suburban, un chingo de agentes, un helicóptero. Siento coraje por el abuso y la prepotencia. Con el recuerdo de las veces que me persiguieron, las que me hospedaron en sus centros de detención, los cocoreo. Cruzo el río y regreso corriendo, les tiro el dedo, les grito que me la pelan. Desde el puente internacional se suman peatones al coro. Mis compas gritando –regrésate, te van a disparar. Me giro y corro. Escucho el sonido de las balas zumbando en mis oídos. Veo en cámara lenta cómo  levantan la tierra al chocar. Zigzagueo. Siento un impacto en el hombro izquierdo, dolor. Son balas de pintura amarilla.

Un mes después la Border Patrol asesina en ese lugar a S de catorce años. Hicimos un grafitti que sin duda lee la migra. ASESINOS en letras de cinco metros de altura. Jornada Artística Ningún Ser Humano es Ilegal. El barrio, artistas y activistas con la familia de S. La ira no se hace esperar. Saltan las rocas, se destruye la malla, rayadas de madre, gritos de asesinos a los migras. Envían un equipo SWAT con francotiradores para controlarnos. Disparos de advertencia. Más piedras. Rostros cubiertos. El ambiente se calienta. La banda encabronada y alterada. Un recolector de chatarra con su familia les apunta con una escopeta –ustedes sigan gritando, yo aquí los tengo en la mira. Llega un convoy de Policías Federales. ¡Ya valimos madres! Operación sandwish. [Chale] La migra por el norte, los Federales por el sur. Lo que sucede nadie lo esperaba. Luego de asegurar el perímetro nos protegen con sus armas del ataque de la migra. -Sigan con su evento chavos, estamos con ustedes. Los migras gritando –no apunten sus armas a los Estados Unidos; queremos hablar con su jefe. Riesgo de conflicto internacional. Negociamos. -Pueden gritarles lo que quieran, nomás no los agredan. La patrulla fronteriza se retira, derrotada; los Federales se quedan, no nos molestan.                                                                                                                              
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