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domingo, 3 de mayo de 2015

No volveré a ser joven


Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.


Jaime Gil de Biedma

viernes, 24 de abril de 2015



Hay una aparente paradoja en todo esto:
el agua es transparente pero oscurece la ropa,
hacemos cola en el fast food
(graffiti-comida), nos gusta la Nocilla,
el café aguado, el aire
que revuelven tus dedos y no vuelve, la vista
de la calle a través del cristal manufacturado.
Nos gusta lo que, existiendo,
no existe,
comprar camisetas blancas y zapatos caros,
silbar aquella canción de Roxy
fue la señal, nos gusta, sobre todo,
pensar el cielo en la tierra,
saber que tenemos razón para que
nos traiga sin cuidado tenerla.
Nos gusta comprar discos repetidos
de Esplendor Geométrico, vivir
una manzana más abajo de la cabeza de Newton,
(llovió y no quiero secarte el pelo, árbol de navidad de agua)
nos inquieta la pregunta: por qué los aviones
toman tierra y no derrapan, por qué los libros
son más altos que anchos, por qué el amor
(solución de una ecuación irresoluble) finge
su existencia.
Sabemos que el firmamento es cavidad resonante
de mensajes que se perdieron, y de aquellos que nos llegan
el emisor ha muerto. Sabemos la contradicción
de guerra humanitaria, que gana
quien derrama más sangre y después escucha
(graffiti-concierto) a Bach en los escombros del patio,
yo mismo a veces creo haber defraudado tanto
que me entregaría al cuerpo de cualquiera,
a lo que es pura ruina y carencia
y como el agua oscurece.
Me muero por piratear esta noche
los 50 gigabytes de tus pezones,
y qué más da Punk No Dead que Opus Dei Forever
si te imaginas que al final el cielo fuera sólo un anuncio
de papel Albal nos tararea Sr. Chinarro
en la ranura de tu sexo. Hay una aparente paradoja
en todo esto: envasado al vacío nos vendemos tiempo.


Agustín Fernández Mallo

miércoles, 22 de abril de 2015

La primavera besaba


La primavera besaba
suavemente la arboleda,
y el verde nuevo brotaba
como una verde humareda.

Las nubes iban pasando
sobre el campo juvenil...
Yo vi en las hojas temblando
las frescas lluvias de abril.

Bajo ese almendro florido,
todo cargado de flor
-recordé-, yo he maldecido
mi juventud sin amor.

Hoy en mitad de la vida,
me he parado a meditar...
¡Juventud nunca vivida,
quién te volviera a soñar!


Antonio Machado

lunes, 23 de marzo de 2015

Patria mía...

Patria mía, que te han hecho,
que hay gente que grita insultos
con tanta rabia en el pecho.
No solo son los incultos.

Los hay que tienen carrera
y llevan la rabia oculta
por si la gente se entera
y queriendo... los insulta.

Que se preparen los necios,
que siendo zafios o cultos
solo escucharán desprecios
en contra de sus insultos.

No hacen falta agitadores
ni tener separatistas,
queremos trabajadores
con ideas reformistas.

Pero una sola bandera.
La que la gente enarbola
yendo siempre la primera:
Es... ¡nuestra Bandera Española!

viernes, 20 de marzo de 2015

Cólmame, Juana, el cincelado vaso

Cólmame, Juana, el cincelado vaso
Hasta que por los bordes se derrame,
Y un vaso inmenso y corpulento dame
Que el supremo licor no encierre escaso.


Deja que afuera, por siniestro caso,
En son medroso la tormenta brame,
Y el peregrino a nuestra puerta llame,
Treguas cediendo al fatigado paso.


Deja que espere, o desespere, o pase;
Deja que el recio vendaval, sin tino,
Con rauda inundación tale o arrase;


Que si viaja con agua el peregrino,
A mí, con tu perdón, cambiando frase,
No me acomoda caminar sin vino.

 José Zorrilla

martes, 17 de marzo de 2015

Fight Scene


Perdido, fuera
me encontré
di la vuelta
me volví a perder.

Te encontré
ahí fuera,
me encontraste,
eres muy salvaje,
eres muy salvaje,
demasiado salvaje
te necesito ahora.

Tus ojos no mienten
no te engañes,
todo está ardiendo,
tú lo quemaste,
volamos demasiado alto
tú lo quemaste
es demasiado bueno
para ser cierto.

Me quemas,
me quemas
como si fuera
malo para ti.

Te encontré
era demasiado salvaje,
demasiado salvaje
no te engañes
los ojos no mienten.
Me quemaste
como si fuera
malo para ti.

https://elcraneoprivilegiado.wordpress.com/



sábado, 14 de marzo de 2015

Natural


Susurra el árbol, la razón entiende:
nada es el norte o el sur sino aquello que
el corazón elige, ni el objeto
es el amor sino el amor
todo en sí mismo, porque viejo o joven
hermoso es el tiempo de la luz,
como natural es el paisaje
o por libre la voluntad es fuero.


Francisco Gálvez

jueves, 5 de marzo de 2015

Ciudad cero

Una revolución.
Luego una guerra.
En aquellos dos años —que eran
la quinta parte de toda mi vida—,
ya había experimentado sensaciones distintas.
Imaginé más tarde
lo que es la lucha en calidad de hombre.
Pero como tal niño,
la guerra, para mí, era tan sólo:
suspensión de las clases escolares,
Isabelita en bragas en el sótano,
cementerios de coches, pisos
abandonados, hambre indefinible,
sangre descubierta
en la tierra o las losas de la calle,
un terror que duraba
lo que el frágil rumor de los cristales
después de la explosión,
y el casi incomprensible
dolor de los adultos,
sus lágrimas, su miedo,
su ira sofocada,
que, por algún resquicio,
entraban en mi alma
para desvanecerse luego, pronto,
ante uno de los muchos
prodigios cotidianos: el hallazgo
de una bala aún caliente,
el incendio
de un edificio próximo,
los restos de un saqueo
—papeles y retratos
en medio de la calle...

Todo pasó,
todo es borroso ahora, todo
menos eso que apenas percibía
en aquel tiempo
y que, años más tarde,
resurgió en mi interior, ya para siempre:
este miedo difuso,
esta ira repentina,
estas imprevisibles
y verdaderas ganas de llorar.



Ángel González

martes, 20 de enero de 2015

Tiempo muerto

Ha sido un día raro. Estás tumbada
junto a mí.
                     Casi puedo escuchar la marea
de la sangre en tu piel
y el deseo que llena tus manos de leones.
Luego, apagas la luz.
                                           La noche salta
como un pez de tu corazón al mío.

Y sin embargo hay algo.
                                                   En realidad
no sé qué es.
                          Pero aquí está.
                                                          Es extraño:
de repente, me digo: -Cada hombre
lleva una pala para cavar su propio Infierno.


Me pregunto qué he visto,
                                                     dónde estaba,
la razón; imagino
la tarde entera: el bar cerca de la autopista,
la ciudad
debajo de la lluvia igual que un barco hundido;
y algo que yo te dije
y algo que tú dijiste: -Si no sabes
por qué lo has hecho, nunca sabrás por qué ha pasado.


Pero no veo nada,
                                      ningún dato,
ninguna relación con el Infierno.
                                                                     Entonces
miro adelante, busco
las palabras que tienen lo que quiero decir.
Y ahí tampoco hay nada:
Hay la azotea roja;
hay el gato que atrapa un pájaro y devora lentamente mis oj0s.

Tú sigues a mi lado.
Tu corazón golpea dentro de la mujer
dormida, igual que un perro ladrándole a las tumbas.
Me pregunto,
después de tantas cosas,
                                                   cuando cada hora quema
su selva entre mis manos,
                                                      me pregunto
qué es lo que sé de ti;
si tal vez, como dice Marianne  Moore, lo importante
de lo que vemos es lo que no vemos.

Y no encuentro respuestas.
                                                         Ni caminos
por qué volver.
                                 Enciendo
una luz,
                 abro el libro,
                                            cierro el balcón.
La noche
se reúne a sí misma, se marcha de nosotros
con su cielo vacío,
con su dios que se lleva
algo de nuestras vidas a su ciudad deshecha.

Abro el libro
mientras que en el tejado se mueve la serpiente
azul del agua
                            y sigues
                                              junto a mí
y por tu corazón se alejan los tambores
y escribo la palabra árbol y en ese árbol
crece
             tranquilamente
la palabra naranja.



Benjamín Prado

jueves, 8 de enero de 2015

Aceptación

Saliste a la terraza
pensando que la brisa de la noche
podría devolverte al que eres siempre.
Mas la tibieza que en tu cuarto había
era un ámbito ,allí, bajo la calma
de alejadas estrellas.
Olvidar pretendías unas horas
todavía recientes, la penumbra
que acercaba el latido de los dos,
y tus palabras qué serenas eran
como si a nadie las dijeses. Viste
la emoción de su rostro, su contorno
quemarse de belleza;
y esas mismas palabras te llenaban
de dolor y de sombra.
De nada te sirvió, cuando quedaste
solo, cegar la luz,
hacer brotar desde un rincón la música,
fortalecer tu fe con su joven pureza.
Sobre tu frente se rompían olas
gigantes: el calor
detenido del día,
el naufragio de un hombre que entregaba
la pasión de su vida en el espectro
doliente de la música (aún
como si la esperanza le alentase),
y te ardía el espíritu
porque sentías declinar tu vida.
Para ser el que fuiste
sales a la terraza, para ver
si un frío súbito derriba pronto
la plenitud del corazón. Tocas
el aire oscuro con los labios, oyes
los gritos fatigados de la calle,
la luminosa altura te estremece.
El tiempo va pasando, no retorna
nada de lo vivido;
el dolor, la alegría, se confunden
con la débil memoria,
después en el olvido son cegados.
y al dolor agradeces
que se desborde de tu frágil pecho
la firme aceptación de la existencia.


Francisco Brines

lunes, 5 de enero de 2015

Los espejos

¿Y si una mujer es demasiado fina
como para escoger y escoger: pasar
de puesto en puesto, con un vigor
de verdulera, toquetear las peras
y ver engaño en la frescura de los huevos?
           ¿Empezar el día escogiendo?
Correr todo el mercado, a publicar
su pasión vestal, a echar el pregón
del tributo de buen orden y cualidades
que ella quiere obtener de cada día...
           Mejor la que es leal y oculta.
Hace tiempo que escogió, y tiene confianza.
Las agencias suaves y discretas
por ahora no han fallado. Su puerta
va abriéndose, y todo acude puntualmente.
           ¿Y qué, si tiene horas de duda?
(Quizá va pagando mucho por lo que vale menos,
quizá las demás encuentran por la calle
cosas que saben apreciar, y no hablan de eso
cuando están con ella, dentro de sus cuartos.)
           Que no la rodeen cosas turbias.
Que en todos nosotros, espejos donde se mira
cuando sopesa la prueba del acierto
con que ella ha escogido a los suyos para siempre,
vuelva a hallar, siempre nítida, una imagen.
           Mostrémosle, nuestro y asumido,
lo que escogió: el alto honor de los suyos.

Gabriel Ferrater

martes, 30 de diciembre de 2014

Pandémica Y Celeste




Imagínate ahora que tú y yo

muy tarde ya en la noche

hablemos de hombre a hombre, finalmente.

Imagínatelo,

en una de esas noches memorables

de rara comunión, con la botella

medio vacía, los ceniceros sucios,

y después de agotado el tema de la vida.

Que te voy a enseñar un corazón,

un corazón infiel,

Desnudo de cintura para abajo,

Hipócrita lector - mon semblable - mon frère!



Porque no es la impaciencia del buscador de orgasmo

quien me tira del cuerpo hacia otros cuerpos

a ser posible jóvenes:

Yo persigo también el dulce amor,

el tierno amor para dormir al lado

y que alegre mi cama al despertarse,

cercano como un pájaro.

¡Si yo no puedo desnudarme nunca,

si jamás he podido entrar en unos brazos

sin sentir -aunque sea nada más que un momento-

igual deslumbramiento que a los veinte años!.



Para saber de amor, para aprenderle,

haber estado solo es necesario.

Y es necesario en cuatrocientas noches

- con cuatrocientos cuerpos diferentes -

haber hecho el amor. Que sus misterios,

como dijo el poeta, son del alma,

pero un cuerpo es el libro en que se leen.



Y por eso me alegro de haberme revolcado

sobre la arena gruesa, los dos medio vestidos,

Mientras buscaba ese tendón del hombro.

Me conmueve el recuerdo de tantas ocasiones...

Aquella carretera de montaña

y los bien empleados abrazos furtivos

y el instante indefenso, de pie, tras el frenazo,

pegados a la tapia, cegados por las luces.

O aquel atardecer cerca del río

desnudos y riéndonos, de hiedra coronados.

O aquel portal en Roma en vía del Babuino.

y recuerdos de caras y ciudades

apenas conocidas, de cuerpos entrevistos,

de escaleras sin luz, de camarotes,

de bares, de pasajes desiertos, de prostíbulos,

y de infinitas casas de baños,

de fosos de un castillo.

Recuerdos de vosotras, sobre todo,

o noches en hoteles de una noche,

definitivas noches en pensiones sórdidas,

en cuartos recién fríos,

noches que devolvéis a vuestros huéspedes

un olvidado sabor a sí mismos!

La historia en cuerpo y alma, como una

imagen rota,

de la langueur goutée a ce mal d'être deux.

Sin despreciar

- alegres como fiesta entre semana -

las experiencias de promiscuidad.



Aunque sepa que nada me valdrían

trabajos de amor disperso

si no existiese el verdadero amor.

Mi amor,

            Íntegra imagen de mi vida,

sol de las noches mismas que le robo,

su juventud, la mía,

- música de mi fondo -

sonríe aún en la imprecisa gracia

de cada cuerpo joven,

en cada encuentro anónimo,

iluminándolo. Dándole un alma.

Y no hay muslos hermosos

que no me hagan pensar en sus hermosos muslos

cuando nos conocimos, antes de ir a la cama.



Ni pasión de una noche de dormida

que pueda compararla

con la pasión que da el conocimiento,

los años de experiencia

de nuestro amor.

Porque en amor también

es importante el tiempo,

y dulce, de algún modo,

verificar con mano melancólica

su perceptible paso por un cuerpo

- mientras que basta un gesto familiar

en los labios,

o la ligera palpitación de un miembro,

para hacerme sentir la maravilla

de aquella gracia antigua, fugaz como un reflejo.



Sobre su piel borrosa,

Cuando pasen más años y al final estemos,

quiero aplastar los labios invocando

la imagen de su cuerpo

y de todos los cuerpos que una vez amé

aunque fuese un instante, deshechos por el tiempo.



Para pedir la fuerza de poder vivir

sin belleza, sin fuerza y sin deseo,

mientras seguimos juntos

hasta morir en paz. Los dos,

como dicen que mueren los que han amado mucho.







Jaime Gil de Biedma 

viernes, 12 de diciembre de 2014

nobiscum non noscum

Saberte toda entera sudada,
amor, de norte a sur danzando
y pintando en el aire con tus labios
un gran paréntesis en el día.
Y acabarte en la altura con un grito
escandaloso tuyo, sin saber
que seguirás jadeando aun cuando
fumes con las caladas que te hacen
abrir tanto la boca, y también
desconociendo que acto seguido
cogerás cualquier libro y pasarás
sus páginas, olvidándote así
de quien te ha hecho sudar tanto.

Sesi García

martes, 2 de diciembre de 2014

ENTRA EL OTOÑO.


Voy caminando por el sendero,

las hojas muertas caen a mis pies,

forman montones en el lindero,

se oye el balido de algún cordero

y entre las rocas hay un ciempiés.

Es el otoño que está llegando

y que penetra de forma queda,

por el camino voy admirando

como los verdes se van cambiando

al color ocre por la arboleda.

En los frutales no queda nada,

frutos y bayas se terminaron,

solo en el fondo de una cañada

quedaron secas tras la riada

algunas parras que se agostaron.

Otras conservan casi maduro,

las uvas tintas entre sus ramas,

todo el follaje levanta un muro

y por la tarde al claroscuro

en una charca croan las ranas.

Mientras camino voy admirando

la gran belleza de la arboleda,

varias alondras pasan volando

y los pardales están cantando

en el cobijo de la alameda.

Sobre los cielos pasan volando

de golondrinas grandes bandadas,

aves viajeras que van marchando,

con sus trisares van avisando

a las que quedan más rezagadas.

Se va sintiendo como el relente

entre los huesos va penetrando.

Entra el otoño tan de repente

que por las tardes solo se siente

como las aves pasan volando.

Es el momento de abandonarnos

de emprender viaje a otros lugares

y cuando vuelvan a visitarnos

volverán todas a saludarnos

como hacen siempre con sus trinares.


Fernando Ríos

jueves, 20 de noviembre de 2014

EL MAGO RIVERSSON


(Dedicada a mi sobrino Ramón Ríos)

Sus manos son alondras que las mueve

al compás de una música nace

y son gotas de lluvia o copos de nieve

al moverlas tan bien como él lo hace.

Trae un bastón sujeto entre las manos.

Lo venda en un papel y prende fuego,

cuando todos pendientes de él estamos

desaparece sin más, igual que un juego.

Si maneja una vela que ha encendido

se desatan sus artes de gran brujo

y sin ver de donde habrán salido 

dos tórtolas nos ganan con su embrujo.

Una caja, las espadas, la mujer,

un enjambre constante de miradas

queriendo descubrir, queriendo ver

como se clavaran allí tantas espadas.

Entra nuestra mujer en esa caja.

Las espadas se clavan una a una.

¿Será para la dama una mortaja?

¿O tan solo será como una cuna?

¡Expectante; la gente ni respira!

¡Están como embrujados por la espera!

El mago; retira las espadas y las tira

clavándose en el suelo de madera.

¡Abre de par en par aquella puerta!

¡El público nervioso está esperando!

¡Hay gente que cree que saldrá muerta!

¡Pero ella sale viva y saludando!

La magia ha conseguido este milagro

poniendo para ello de su parte

la mente magnifica de un mago

y el magnifico embrujo de su arte.

La gente prorrumpe en ovaciones.

El tetro estalla de contento.

Se suelen escuchar exclamaciones

al proclamar que el mago es un portento.

Un número a comentar

es; “El Castillo Encantado”,

en él se le ve llegar

con un gesto controlado.

Al entrar al escenario

cuelga su capa y chistera,

del bastón por el contrario

sale; una tórtola parlera.

Enciende muy, muy despacio

el pabilo de una vela,

ésta recorre un espacio

y enciende otra nueva vela.

Luego se sienta a mirar

el cuadro de una mujer,

como queriendo esperar

que ella se llegue mover.

¡Hace un gesto imperceptible!

¡Hay en su mano un collar!

¡Parece algo imposible!

¡Al cuadro lo va ha lanzar!

¡Lanza el collar hacia el cuadro!

¡Al cuello con suma gracia

se cuelga con gran descaro

como por arte de magia!

De un bolso, por ilusión

sale un precioso vestido,

lo estira sobre un sillón

sin que haya nadie metido.

Cogiendo después un manto

cubre el sillón y el vestido

y aparece por encanto

la mujer en el metido.

Es la mujer que esperaba.

La que pensó que vendría.

Esa con la que soñaba

y en el cuadro se veía.

Es la magia, la ilusión,

el encanto y fantasía,

la insuperable pasión

que aquel mago desprendía.

Hay muchas más actuaciones

que aquí no voy a explicar,

sobran las explicaciones

ya que no os quiero cansar.

Si quieres ver la belleza

de esta hermosa ilusión

acude a ver con presteza

al gran Mago RIVERSSON.



Fernando Rios

domingo, 5 de octubre de 2014

Deseo de la antimateria


A un colibrí

Dos cuerpos que se pliegan sobre el otro.
Tu presencia. Te huelo y siento. Escarbas.
Ver que estás pero no, que anidas mi ingle
con tu tarde confusa, a la vez marchas

deambulando un plano que no irrigan
mis arterias, por más que palpe y nada,
entre tus cauces, llenos de un latido
que asusta y ya eres otra. Ciega náusea

te vierten los manglares de tu cuerpo,
vértigo el turbio aleph de tus entrañas,
tu jauría de caos que no redime
ni un laberinto de amor. Te desangras

por los ojos soldados en la súplica
(¿y el mar dónde?), sin carne de palabra.
Tus galaxias te oprimen, mi voz yerma,
yo aquí, aquí al lado, es mi ingle que te guarda

Luis Fuente

miércoles, 1 de octubre de 2014

¿Quién anda ahí?


¿Quién anda ahí,
verso sin terminar entre mis versos,
desatendido sueño,
silencio de las luces y las puertas?

¿Quién anda ahí,
después de haberse ido, persistiendo
con ojos de batalla,
bajo la sombra muerta de las llaves?

¿Quién anda ahí,
viniendo sin venir, deshabitando
el tono de su voz,
la cuenta inacabada de los pasos?

En esos mismos labios que han hecho las maletas,
yo buscaba los héroes del destino.
Vinieron una tarde por llevarte con ellos,
y comprendí que nada se comprende.


Luis García Montero

lunes, 22 de septiembre de 2014

¡Guerra!


¿Oís?, es el cañón. Mi pecho hirviendo
el cántico de guerra entonará,
y al eco ronco del cañón venciendo,
la lira del poeta sonará.

El pueblo ved que la orgullosa frente
levanta ya del polvo en que yacía,
arrogante en valor, omnipotente,
terror de la insolente tiranía.
Rumor de voces siento,
y al aire miro deslumbrar espadas,
y desplegar banderas;
y retumban al son las escarpadas
rocas del Pirineo;
y retiemblan los muros
de la opulenta Cádiz, y el deseo
crece en los pechos de vencer lidiando;
brilla en los rostros* el marcial contento,
y dondequiera generoso acento
se alza de PATRIA y LIBERTAD tronando.

Al grito de la patria
volemos, compañeros,
blandamos los aceros
que intrépida nos da.
A par en nuestros brazos
ufanos la ensalcemos
y al mundo proclamemos:
"España es libre ya".
¡Mirad, mirad en sangre,
y lágrimas teñidos
reír los forajidos,
gozar en su dolor!
¡Oh!, fin tan sólo ponga
su muerte a la contienda,
y cada golpe encienda
aún más nuestro rencor.
¡Oh siempre dulce patria
al alma generosa!
¡Oh siempre portentosa
magia de libertad!
Tus ínclitos pendones
que el español tremola,
un rayo tornasola
del iris de la paz.
En medio del estruendo
del bronce pavoroso,
tu grito prodigioso
se escucha resonar.
Tu grito que las almas
inunda de alegría,
tu nombre que a esa impía
caterva hace temblar.
¿Quién hay ¡oh compañeros!,
que al bélico redoble
no sienta el pecho noble
con júbilo latir?
Mirad centelleantes
cual nuncios ya de gloria,
reflejos de victoria
las armas despedir.

¡Al arma!, ¡al arma!, ¡mueran los carlistas!
Y al mar se lancen con bramido horrendo
de la infiel sangre caudalosos ríos,
y atónito contemple el océano
sus olas combatidas
con la traidora sangre enrojecidas.

Truene el cañón: el cántico de guerra,
pueblos ya libres, con placer alzad:
ved, ya desciende a la oprimida tierra,
los hierros a romper, la libertad.

José de Espronceda

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Político inteligente

Un político ejemplar
dijo a un amigo cercano
con el que iba a trabajar:
Deja al pueblo descansar,
que si el pueblo se despierta,
no nos vamos a enterar
de la que pueden armar
si no duermen bien la siesta.
Que son bastante más listos
de lo que todos pensamos.
Me parece que olvidamos
cuando ya somos ministros
todo lo que les juramos.
No creas que son idiotas.
¡Por favor! ¡No te lo creas!
Serán unos cabezotas,
más no carecen de ideas.
Déjale al pueblo dormir;
que si acaba despertando
se podría cabrear…
al llegar a comprobar
que lo estamos engañando.

Fernando Rios