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viernes, 13 de mayo de 2022

Metamorfosis de Narciso

Fuente de vida

de noches sin mañanas

yo puedo llegar al surtidor

donde he visto súbitamente

la imagen tan amada

que llevaba grabada

en el fondo de mis entrañas.


Yo sé dónde está

el pan de vida

tan blanco es

que cerrando los ojos

lo continuo a ver por transparencia

pan de vida

yo sé dónde está el horno

en las llamas del cual

he visto prefigurada

la imagen tan amada

de Gala tan amada

horno que las totémicas guirnaldas

le sirven de adorno.


Yo sé dónde está

en el fondo de la tierra

el bloque de mármol

donde está contenida

la imagen de Gala tan amada.

Cuatro elementos obsesionan mi Gala

aire, agua, fuego y tierra

que corresponden a mi Gala

que conocí antes de nacer.

¡Aire, aire! es el que respiro

de noche y de día

veo sin cesar la imagen de mi Gala tan amada

el recuerdo de mi Gala tan amada

donde respiro sin cesar

de noche y de día

¡el aire, el aire!

de mi Gala tan amada.


En el fondo sin mañanas

el agua se vierte sin fin

en el surtido del jardín

donde he visto detalladamente

el rostro de mi Gala

tan poco amada.


Salvador Dalí

jueves, 28 de abril de 2022

A la mierda el conformismo

 A la mierda el conformismo:

Yo no quiero ser recuerdo

Quiero ser tu amor imposible,

Tu dolor no correspondido,

Tu musa más puta,

El nombre que escribas en todas las camas

Que no sean la mía,

Quien maldigas en tus insomnios

Quien ames con esa rabia que solo da el odio.


Yo no quiero

Que me digas que mueres por mí,

Quiero hacerte vivir de amor,

Sobre todo cuando llores,

Que es cuando más viva eres.


Yo no quiero

Que tu mundo se dé la vuelta

Cada vez que yo me marche,

Quiero que darte la espalda

Solo signifique libertad

Para tus instintos más primarios.


Yo no quiero

Quitarte las penas y condenarte,

Quiero ser la única

De la que dependa

Tu tristeza

Porque esa sería

La manera más egoísta y valiente

De cuidar de ti.


Yo no quiero hacerte daño,

Quiero llenar

Tu cuerpo de heridas

Para poder lamerte después,

Y que no te cures

Para que no te escueza.


Yo no quiero

Dejar huella en tu vida,

Quiero ser tu camino,

Quiero que te pierdas,

Que te salgas,

Que te rebeles,

Que vayas a contracorriente,

Que no me elijas,

Pero que siempre regreses a mí para encontrarte.


Yo no quiero prometerte,

Quiero darte

Sin compromisos ni pactos,

Ponerte en la palma de la mano

El deseo que caiga de tu boca

Sin espera,

Ser tu aquí y ahora.


Yo no quiero

Que me eches de menos,

Quiero que me pienses tanto

Que no sepas lo que es tenerme ausente.


Yo no quiero ser tuya

Ni que tú seas mía,

Quiero que pudiendo ser con cualquiera

Nos resulte más fácil ser con nosotras.


Yo no quiero

Quitarte el frío,

Quiero darte motivos para que cuando lo tengas

Pienses en mi cara

Y se te llene el pelo de flores.


Yo no quiero

Viernes por la noche,

Quiero llenarte la semana entera de domingos

Y que pienses que todos los días

Son fiesta

Y están de oferta para ti.


Yo no quiero

Tener que estar a tu lado

Para no faltarte,

Quiero que cuando creas que no tienes nada

Te dejes caer,

Y notes mis manos en tu espalda

Sujetando los precipicios que te acechen,

Y te pongas de pie sobre los míos

Para bailar de puntillas en el cementerio

Y reírnos juntas de la muerte.


Yo no quiero

Que me necesites,

Quiero que cuentes conmigo

Hasta el infinito

Y que el más allá

Una tu casa y la mía.


Yo no quiero

Hacerte feliz,

Quiero darte mis lágrimas

Cuando quieras llorar

Y hacerlo contigo,

Regalarte un espejo

Cuando pidas un motivo para sonreír,

Adelantarme al estallido de tus carcajadas

Cuando la risa invada tu pecho,

Invadirlo yo

Cuando la pena atore tus ojos.


Yo no quiero

Que no me tengas miedo,

Quiero amar a tus monstruos

Para conseguir que ninguno

Lleve mi nombre.


Yo no quiero

Que sueñes conmigo,

Quiero que me soples

Y me cumplas.


Yo no quiero hacerte el amor,

Quiero deshacerte el desamor.


Yo no quiero ser recuerdo,

Mi amor,

Quiero que me mires

Y adivines el futuro.


Elvira Sastre

domingo, 26 de julio de 2015

Corazón nuevo

Mi corazón, como una sierpe,
se ha desprendido de su piel,
y aquí la miro entre mis dedos
llena de heridas y de miel.

Los pensamiento que anidaron
en tus arrugas, ¿dónde están?
¿Dónde las rosas que aromaron
a Jesucristo y a Satán?

¡Pobre envoltura que ha oprimido
a mi fantástico lucero!
Gris pergamino dolorido
de lo que quise y ya no quiero.

Yo veo en ti fetos de ciencias,
momias de versos y esqueletos
de mis antiguas inocencias
y mis románticos secretos.

¿Te colgaré sobre los muros
de mi museo sentimental,
junto a los gélidos y oscuros
lirios durmientes de mi mal?

¿O te pondré sobre los pinos,
-libro doliente de mi amor-
para que sepas de los trinos
que da a la aurora el ruiseñor?



Federico García Lorca

domingo, 5 de julio de 2015

Final

Oigo tus pasos cerca de los míos.
Como un rumor transitas por mis venas.
Tu tierra, tu marfil, hasta tus fríos …
Y tus manos de adioses tan serenas…
Recuerdo la balada de tus ríos,
/suspirando en el agua y las arenas:
espejo el sueño, pluma ya los bríos;
iguales navegando dicha y pena…
Y busco entre mis manos, tenue estambre;
el hilo que sujetas en las tuyas
y veo atada a su final tu barca…
“Es inútil que aceptes ni que huyas”,
me digo a solas…! Y hacia ti un enjambre

Juan Chabás

viernes, 15 de mayo de 2015

Como la piel de un fruto, suave...


Como la piel de un fruto, suave
a la amenaza de los dientes,
iluminada, alegre casi,
ibas camino de la muerte.

La vida estaba en todas partes:
en tu cabello, sobre el césped,
sobre la tierra que añorabas,
sobre los chopos,  por tu frente...

Todo pasó, tal un verano,
sobre tu carne pura y breve.
Como la piel de un fruto, ¡eras
tan olorosa y atrayente!

 José Agustín Goytisolo

domingo, 3 de mayo de 2015

No volveré a ser joven


Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.


Jaime Gil de Biedma

miércoles, 22 de abril de 2015

La primavera besaba


La primavera besaba
suavemente la arboleda,
y el verde nuevo brotaba
como una verde humareda.

Las nubes iban pasando
sobre el campo juvenil...
Yo vi en las hojas temblando
las frescas lluvias de abril.

Bajo ese almendro florido,
todo cargado de flor
-recordé-, yo he maldecido
mi juventud sin amor.

Hoy en mitad de la vida,
me he parado a meditar...
¡Juventud nunca vivida,
quién te volviera a soñar!


Antonio Machado

domingo, 22 de marzo de 2015

El puente


En un gesto trivial, en un saludo,
en la simple mirada, dirigida
en vuelo, hacia otros ojos,
un áureo, un frágil puente se construye.
Baste eso sólo.

Aunque sea un instante, existe, existe.
Baste eso sólo.


Maia Circe

viernes, 20 de marzo de 2015

Cólmame, Juana, el cincelado vaso

Cólmame, Juana, el cincelado vaso
Hasta que por los bordes se derrame,
Y un vaso inmenso y corpulento dame
Que el supremo licor no encierre escaso.


Deja que afuera, por siniestro caso,
En son medroso la tormenta brame,
Y el peregrino a nuestra puerta llame,
Treguas cediendo al fatigado paso.


Deja que espere, o desespere, o pase;
Deja que el recio vendaval, sin tino,
Con rauda inundación tale o arrase;


Que si viaja con agua el peregrino,
A mí, con tu perdón, cambiando frase,
No me acomoda caminar sin vino.

 José Zorrilla

martes, 17 de marzo de 2015

Fight Scene


Perdido, fuera
me encontré
di la vuelta
me volví a perder.

Te encontré
ahí fuera,
me encontraste,
eres muy salvaje,
eres muy salvaje,
demasiado salvaje
te necesito ahora.

Tus ojos no mienten
no te engañes,
todo está ardiendo,
tú lo quemaste,
volamos demasiado alto
tú lo quemaste
es demasiado bueno
para ser cierto.

Me quemas,
me quemas
como si fuera
malo para ti.

Te encontré
era demasiado salvaje,
demasiado salvaje
no te engañes
los ojos no mienten.
Me quemaste
como si fuera
malo para ti.

https://elcraneoprivilegiado.wordpress.com/



domingo, 15 de marzo de 2015

Poesía quebrada


Atardece, el viento penetra por debajo de las puertas
y, en las terrazas, las ropas danzan la triste música del otoño.
Veo a dos adolescentes acariciarse en un banco de estación,
ella tiene los ojos azules y él la aprieta contra su pecho.
Después, ¿buscarán una habitación
y se desnudarán el uno al otro y en silencio, la luz de una lámpara?

¿Qué es el viento? ¿Quién es que me llama por mi nombre de viajero?
¿Qué soy, quién soy que me miro en el espejo y no me reconozco?
Y la respuesta que tarda en llegar,
y mi hijo que duerme su sueño de invertebrado en el vientre de la desconocida,
ahora que estoy solo, en otoño, y ningún pájaro me sobrevuela.


Carlos Barbarito

sábado, 14 de marzo de 2015

Natural


Susurra el árbol, la razón entiende:
nada es el norte o el sur sino aquello que
el corazón elige, ni el objeto
es el amor sino el amor
todo en sí mismo, porque viejo o joven
hermoso es el tiempo de la luz,
como natural es el paisaje
o por libre la voluntad es fuero.


Francisco Gálvez

jueves, 12 de marzo de 2015

El ojo de cíclope


El ojo de cíclope
en la corteza del árbol
sobrevuela en círculos mi frente,
como airado mal sueño
perdido en una caracola.

Menchu Gutierrez

jueves, 5 de marzo de 2015

Ciudad cero

Una revolución.
Luego una guerra.
En aquellos dos años —que eran
la quinta parte de toda mi vida—,
ya había experimentado sensaciones distintas.
Imaginé más tarde
lo que es la lucha en calidad de hombre.
Pero como tal niño,
la guerra, para mí, era tan sólo:
suspensión de las clases escolares,
Isabelita en bragas en el sótano,
cementerios de coches, pisos
abandonados, hambre indefinible,
sangre descubierta
en la tierra o las losas de la calle,
un terror que duraba
lo que el frágil rumor de los cristales
después de la explosión,
y el casi incomprensible
dolor de los adultos,
sus lágrimas, su miedo,
su ira sofocada,
que, por algún resquicio,
entraban en mi alma
para desvanecerse luego, pronto,
ante uno de los muchos
prodigios cotidianos: el hallazgo
de una bala aún caliente,
el incendio
de un edificio próximo,
los restos de un saqueo
—papeles y retratos
en medio de la calle...

Todo pasó,
todo es borroso ahora, todo
menos eso que apenas percibía
en aquel tiempo
y que, años más tarde,
resurgió en mi interior, ya para siempre:
este miedo difuso,
esta ira repentina,
estas imprevisibles
y verdaderas ganas de llorar.



Ángel González

lunes, 16 de febrero de 2015

Himno a Satán

Sólo la nieve sabe
la grandeza del lobo
la grandeza de Satán
vencedor de la piedra desnuda
de la piedra desnuda que amenaza al hombre
y que invoca en vano a Satán
señor del verso, de ese agujero
en la página
por donde la realidad
cae como agua muerta.

Leopoldo María Panero 

viernes, 13 de febrero de 2015

Otra a la soledad de las celdas


A daros mil norabuenas
de dicha tan deseada,
vengo, santísimas madres,
con mucho gozo en el alma.

Y este gozo se origina
de ver que ya vuestras ansias
y deseo de retiro
el piadoso dueño paga.

Vuestra santa pretensión
justísimamente alcanza
hoy la alegre posesión
de tan largas esperanzas.

Si yo espíritu tuviera
y elocuencia soberana,
de la amable soledad
dijera las alabanzas,

pero soy muy ignorante
y en el espíritu zafia,
y pudiendo decir tanto,
u diré muy poco u nada.

Como estoy tan exterior
y en muchas cosas turbada,
de aquel Uno necesario
ignoro excelencias tantas.

Alaben la soledad
las almas exprimentadas:
las que en dichosa quietud
a su tierno esposo abrazan.

La estrecha conversación
que tienen con Dios las almas
en la soledad alegre,
las hace humildes y sabias,

porque el Espíritu Santo,
cuando ama mucho a las almas,
las lleva a la soledad
y a los corazones habla.

Y las palabras que dice,
tan substanciales y claras,
son de heroica perfección
y santidad consumada.

En la soledad parecen
estas apariencias, falsas,
que el mundo vende por buenas,
con infinidad de faltas.

En la soledad se quitan
las nubes grandes y opacas,
y el alma, llena de luz,
toda la verdad abraza.

En la soledad se vencen
las pasiones mal domadas,
los sentidos se componen,
los apetitos se matan.

En la soledad se acuerda
de su presto fin el alma
y, confiando en su Dios,
consigue la amada patria.

En la soledad desea
el alma ser despreciada
y que, olvidándola todos,
la dejen en dicha tanta.

En la soledad se advierte
que Dios solo al alma sacia,
y que todo lo crïado
solo aflige y embaraza.

En la soledad se gozan
favores y glorias tantas
que, si no tuviera fe,
por eternas las juzgara.

En fin, todas las virtudes,
todos los dones y gracias,
en la soledad feliz
se comunican al alma.

Entrad, pues, madres gozosas,
fervorosas y animadas,
que el Señor que dio las celdas
también dará lo que falta.

Lo que falta es el adorno,
que en una celda descalza,
no ha de faltar lo curioso
de muy vistosas alhajas:

desnudez, pobreza, olvido
de toda cosa crïada
y un incesable deseo
de ser más pura y más santa;

que la celda material
ha de servir como caja
que guarda la interior celda
donde el esposo descansa.

Que si faltase el espíritu
y la oración en el alma,
más que santa religiosa,
será mujer encerrada.

A todas sus reverencias
comunique Dios su gracia
para que, viviendo solas,
estén bien acompañadas.


Sor Marcela de San Félix

lunes, 9 de febrero de 2015

SUEÑOS EN LA NOCHE DE REYES


Se acerca la noche de la fantasía.
Ya va a terminarse la nerviosa espera.
Se acaba la tarde, declina ya el día.
Comienzan los sueños su loca carrera.

María que sueña  con la bicicleta,
Francisco en soldados, pistolas y espadas,
Rosario que es guapa y un poco coqueta,
Sueña con vestidos de cuentos de hadas.

Manuel, un muchacho que a ser hombre empieza,
Sueña con un coche como el de su padre,
Amalia, la niña de ojos de tristeza
Sueña que los Reyes le traen a su madre.

Ricardo, un chiquillo de malos modales
Sueña con petardos, bombas y cohetes,
Agueda, la niña que cuida animales
Sueña, no se sabe con cuantos jugotes.

Y el pastor que sueña con un gran rebaño,
Y el hijo del rico con trajes reales,
Y el hijo del pobre que sueña este año
Que marcha a los toques de marchas triunfales.

Caballos, soldados, tambores, espadas,
Sueños que pudieron ser la realidad.
Para muchos niños el cuento de hadas
Será convertido de sueño, en verdad.

Otros sin embargo serán defraudados
Porque de su sueño se despertarán.
Y de aquella guerra con cien mil soldados
Cuando se despierten, no realizarán.

Noche de alegrías, de sueños y halagos.
Noche en la que caben, risas y tristeza.
Noche para todos de los Reyes Magos.
Noche de esperanza. Noche de belleza.



Así pasa el tiempo de la fantasía.
Ya se ha terminado la nerviosa espera.
Se acaba la noche y amanece el día.
Acaban los sueños su loca carrera.

 Y unos con los sueños hechos realidad
Y otros esperando mejor ocasión,
Así van formando fantasía y verdad,
Hombres y mujeres para la nación.


Fernando Ríos


martes, 27 de enero de 2015

Y chau Buenos Aires

Ayer no pude subir al avión.
Me dijeron que era
porque no había un sitio libre.
Esta mañana supe que fue porque no llovía.
Decía Borges que al destino
le agradan las simetrías y las leves variaciones.
A todos nos tranquilizan las simetrías,
el suave beso rutinario en los labios.
Ayer no llovía.
Hoy sí llueve,
igual que aquel macilento amanecer porteño
(hace nada
                        hace ya tanto)
en que Buenos Aires me recibía
con un beso húmedo en los labios,
ya candente aun sin conocerme
(luego me demostraría su amor
de brazos pausados,
sin el ímpetu sangrante
de ese primer beso anhelado,
pero entonces aún faltaba tiempo para eso)

Ahora este avión me aleja
desbocado entre infinitas láminas
de aire
y yo no puedo dejar de preguntarme,
con ese incómodo sentimiento previo a la nostalgia
que se infla en las costillas,
cuándo volveré a poseer Buenos Aires
como si en verdad fuese mía,
cuándo volveré a perderme
entre los floridos pechos de Palermo
o en las ingles susurradas de San Telmo;
pues la única certeza que tengo en este instante
es que no partí ayer

porque era de noche y sin embargo no llovía.


19/1/2015



Luis Fuente

martes, 20 de enero de 2015

Tiempo muerto

Ha sido un día raro. Estás tumbada
junto a mí.
                     Casi puedo escuchar la marea
de la sangre en tu piel
y el deseo que llena tus manos de leones.
Luego, apagas la luz.
                                           La noche salta
como un pez de tu corazón al mío.

Y sin embargo hay algo.
                                                   En realidad
no sé qué es.
                          Pero aquí está.
                                                          Es extraño:
de repente, me digo: -Cada hombre
lleva una pala para cavar su propio Infierno.


Me pregunto qué he visto,
                                                     dónde estaba,
la razón; imagino
la tarde entera: el bar cerca de la autopista,
la ciudad
debajo de la lluvia igual que un barco hundido;
y algo que yo te dije
y algo que tú dijiste: -Si no sabes
por qué lo has hecho, nunca sabrás por qué ha pasado.


Pero no veo nada,
                                      ningún dato,
ninguna relación con el Infierno.
                                                                     Entonces
miro adelante, busco
las palabras que tienen lo que quiero decir.
Y ahí tampoco hay nada:
Hay la azotea roja;
hay el gato que atrapa un pájaro y devora lentamente mis oj0s.

Tú sigues a mi lado.
Tu corazón golpea dentro de la mujer
dormida, igual que un perro ladrándole a las tumbas.
Me pregunto,
después de tantas cosas,
                                                   cuando cada hora quema
su selva entre mis manos,
                                                      me pregunto
qué es lo que sé de ti;
si tal vez, como dice Marianne  Moore, lo importante
de lo que vemos es lo que no vemos.

Y no encuentro respuestas.
                                                         Ni caminos
por qué volver.
                                 Enciendo
una luz,
                 abro el libro,
                                            cierro el balcón.
La noche
se reúne a sí misma, se marcha de nosotros
con su cielo vacío,
con su dios que se lleva
algo de nuestras vidas a su ciudad deshecha.

Abro el libro
mientras que en el tejado se mueve la serpiente
azul del agua
                            y sigues
                                              junto a mí
y por tu corazón se alejan los tambores
y escribo la palabra árbol y en ese árbol
crece
             tranquilamente
la palabra naranja.



Benjamín Prado