domingo, 9 de marzo de 2014

Don Nadie asomado a la ventana

Llegas a Manhattan porque has leído un libro
-Poeta en Nueva York como guía turística-,
porque alguien te habló de pintar estrellas
en la azotea del World Trade Center,
y no hay mejor plan que rellenar de versos la Zona Cero,
y beberte el Hudson como un expolio
mientras lloramos a los vivos.

Y un niño muerto en el espejo
de una tienda de la Quinta Avenida
resulta ser el que esto escribe.
Me veo de lejos en una orilla de un cuadro
con fondo de dos torres,
si me encuentro entre los amigos que perdí,
que olvidé retratar en mi banda sonora.

He engañado al niño conmigo mismo
en bares de nombre impronunciable
donde no cerraban nunca.
(De repente la vida es una broma,
de repente se aparece la muerte
como un taxi que no te corresponde).
No sospeché encontrarme asomado a la ventana
de un rascacielos a punto de venirse...

Luego, ya se sabe, la nada.
La vida que hay debajo del asfalto.

Daniel Aldaya


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