Mostrando entradas con la etiqueta española. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta española. Mostrar todas las entradas

domingo, 5 de julio de 2015

Final

Oigo tus pasos cerca de los míos.
Como un rumor transitas por mis venas.
Tu tierra, tu marfil, hasta tus fríos …
Y tus manos de adioses tan serenas…
Recuerdo la balada de tus ríos,
/suspirando en el agua y las arenas:
espejo el sueño, pluma ya los bríos;
iguales navegando dicha y pena…
Y busco entre mis manos, tenue estambre;
el hilo que sujetas en las tuyas
y veo atada a su final tu barca…
“Es inútil que aceptes ni que huyas”,
me digo a solas…! Y hacia ti un enjambre

Juan Chabás

viernes, 24 de abril de 2015



Hay una aparente paradoja en todo esto:
el agua es transparente pero oscurece la ropa,
hacemos cola en el fast food
(graffiti-comida), nos gusta la Nocilla,
el café aguado, el aire
que revuelven tus dedos y no vuelve, la vista
de la calle a través del cristal manufacturado.
Nos gusta lo que, existiendo,
no existe,
comprar camisetas blancas y zapatos caros,
silbar aquella canción de Roxy
fue la señal, nos gusta, sobre todo,
pensar el cielo en la tierra,
saber que tenemos razón para que
nos traiga sin cuidado tenerla.
Nos gusta comprar discos repetidos
de Esplendor Geométrico, vivir
una manzana más abajo de la cabeza de Newton,
(llovió y no quiero secarte el pelo, árbol de navidad de agua)
nos inquieta la pregunta: por qué los aviones
toman tierra y no derrapan, por qué los libros
son más altos que anchos, por qué el amor
(solución de una ecuación irresoluble) finge
su existencia.
Sabemos que el firmamento es cavidad resonante
de mensajes que se perdieron, y de aquellos que nos llegan
el emisor ha muerto. Sabemos la contradicción
de guerra humanitaria, que gana
quien derrama más sangre y después escucha
(graffiti-concierto) a Bach en los escombros del patio,
yo mismo a veces creo haber defraudado tanto
que me entregaría al cuerpo de cualquiera,
a lo que es pura ruina y carencia
y como el agua oscurece.
Me muero por piratear esta noche
los 50 gigabytes de tus pezones,
y qué más da Punk No Dead que Opus Dei Forever
si te imaginas que al final el cielo fuera sólo un anuncio
de papel Albal nos tararea Sr. Chinarro
en la ranura de tu sexo. Hay una aparente paradoja
en todo esto: envasado al vacío nos vendemos tiempo.


Agustín Fernández Mallo

jueves, 2 de abril de 2015

Soneto (10)



Considera que en humo se convierte
el dulce bien de tu mayor contento,
y apenas vive un rápido momento
la gloria humana y el placer más fuerte.


Tal es del hombre la inmutable suerte;
nunca saciar su ansioso pensamiento
y al precio de su afán y su tormento
adquirir el descanso de la muerte.


La muerte triste, pálida y divina
al fin de nuestros años nos espera
como al esposo infiel la fiel esposa;


y al rayo de la fe que la ilumina,
cuando al malvado se aparece austera
al varón justo se presenta hermosa.


Emilia Pardo Bazán

lunes, 23 de marzo de 2015

Patria mía...

Patria mía, que te han hecho,
que hay gente que grita insultos
con tanta rabia en el pecho.
No solo son los incultos.

Los hay que tienen carrera
y llevan la rabia oculta
por si la gente se entera
y queriendo... los insulta.

Que se preparen los necios,
que siendo zafios o cultos
solo escucharán desprecios
en contra de sus insultos.

No hacen falta agitadores
ni tener separatistas,
queremos trabajadores
con ideas reformistas.

Pero una sola bandera.
La que la gente enarbola
yendo siempre la primera:
Es... ¡nuestra Bandera Española!

domingo, 22 de marzo de 2015

El puente


En un gesto trivial, en un saludo,
en la simple mirada, dirigida
en vuelo, hacia otros ojos,
un áureo, un frágil puente se construye.
Baste eso sólo.

Aunque sea un instante, existe, existe.
Baste eso sólo.


Maia Circe

lunes, 16 de febrero de 2015

Himno a Satán

Sólo la nieve sabe
la grandeza del lobo
la grandeza de Satán
vencedor de la piedra desnuda
de la piedra desnuda que amenaza al hombre
y que invoca en vano a Satán
señor del verso, de ese agujero
en la página
por donde la realidad
cae como agua muerta.

Leopoldo María Panero 

miércoles, 24 de diciembre de 2014

La tienda


La tienda «El Mundo al Revés»
compra a cuatro y vende a tres.
Consigue así tal clientela
que vende que se las pela,
por eso cuesta un horror
llegar hasta el mostrador,
y el parroquiano apurado
compra todo equivocado.
La tortuga, siempre quieta,
lleva una motocicleta
La Hormiga, no la cigarra,
se ha comprado una guitarra,
y la Cigarra adquiría
-a plazos- una alcancía.
¿Para qué querrá una silla,
si no descansa, esta Ardilla?
Un tigre con mucha prisa
exigió un libro de misa
y el fiero lobo estepario
cuatro cirios y un rosario.
Este gallo, por señora,
elgió una incubadora
y el Pato hace un chiste malo:
pide una pata... de palo.



El Perezoso, ¡qué horror!
hoy usa despertador,
y el pacífico Cordero
un laque de cogotero.
Un cangurú saltarín
adquirió allí un trampolín.
-¿Un peso el cuello? ¡Qué estafa!-
protestaba la Jirafa.
Por si son cortos sus trancos
pidió la Cigüeña zancos,
y el Oso -es pura verdad-
un manual de urbanidad.
La Cebra, ¿no te desmayas?
se encargó un vestido a rayas.
La Liebre salió algo inquieta
llevándose una escopeta,
La Tórtola arrulladora
quiso una ametralladora,
y el Rinoceronte fiero
pues eligió un sonajero.
El Burro (sin comentario)
diez tomos de diccionario.
Una Polilla muy fina
entró a comprar naftalina.
La Foca de modo extraño
probóse un traje de baño.
Entró una Ratón a deshora
pidiendo un Gato de Angora,
Y un Ciempiés al poco rato
se llevó un solo zapato.
Llega un bisonte, arremete
y sólo quiere un chupete,
y en cambio el Conejo grita
que le vendan dinamita,
quiere el Elefante, en fin,
que el entreguen un violín.
Como ya no hay quién se entienda
cambian de nombre a la tienda.

Marta Brunet

jueves, 18 de diciembre de 2014

Dicen que no hablan las plantas


Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros, 
Ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros, 
Lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso, 
De mí murmuran y exclaman: 
                                                            —Ahí va la loca soñando 
Con la eterna primavera de la vida y de los campos, 
Y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos, 
Y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.

—Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha, 
Mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula, 
Con la eterna primavera de la vida que se apaga 
Y la perenne frescura de los campos y las almas, 
Aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.

Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños, 
Sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?





Rosalía de Castro

viernes, 12 de diciembre de 2014

nobiscum non noscum

Saberte toda entera sudada,
amor, de norte a sur danzando
y pintando en el aire con tus labios
un gran paréntesis en el día.
Y acabarte en la altura con un grito
escandaloso tuyo, sin saber
que seguirás jadeando aun cuando
fumes con las caladas que te hacen
abrir tanto la boca, y también
desconociendo que acto seguido
cogerás cualquier libro y pasarás
sus páginas, olvidándote así
de quien te ha hecho sudar tanto.

Sesi García

lunes, 1 de diciembre de 2014

A Claudio Rodríguez


Aun cuando tejí mi armadura de acero
el terror en mis ojos muertos.
Aun cuando con mano blanca y nula
hice de silencio tus orines
y la nieve cae aún sobre mi cuerpo
pese a ello se impone un silencio aún más hondo
a los clavos que habían horadado mi cráneo:
aun cuando sean huesos quizá lo que no tiembla
aun cuando el musgo concluye mi pecho
el terror remueve las cuencas vacías.


Leopoldo María Panero


viernes, 28 de noviembre de 2014

Música de recámara


Ha puesto a Bach
en el cassette. Me ha dicho
que se iba a ver a unas amigas
-un favor, me ha recordado, que le debe
a no sé quién-. Yo leo un libro,
fumo; el cenicero
está sobre la colcha.

He apagado todas
las luces de esta casa. Y al volver
-los pies desnudos sobre el mármol-
de la cocina, en una mano el café,
el ascua roja del cigarro en otra,
me he detenido, como con miedo, casi,
a escuchar el latido acompasado
de mi corazón.

Roger Wolfe 

jueves, 27 de noviembre de 2014

Los últimos veranos

Padres: aunque intuyo un vacío
que sólo con dolor podrá el tiempo llenar,
estos últimos años vuestros
son, en verdad, los más bellos años míos;
porque, aunque hay un final que puede amenazarlos,
los va intensificando el verdadero amor.
Sí, por maduros y temibles son
los instantes más bellos de mi vida,
porque al irse abriendo en mí el vacío
de vuestra ausencia
definitivamente cierro cada duda
del ser y del no ser.
(No hay dudas ya en el tiempo del amor).

¿Y qué daría yo por detener
esta luz de los últimos veranos,
las auroras de oro en nuestras vegas?
Todo es verde y dorado en esa luz.
Así es que esperadme en el fuego o la nieve
de aquellos cielos fríos,
de aquellos cielos puros.
Sabed que ya no quedan
espinos en los nidos de otro días
(son tan sólo las zarzas que rodean
los huertos y los prados de León;
los que tienen un fondo de espadañas,
de cicatrices de piedras ferrosas,
de adobe enfebrecido,
y humedades de tréboles y juncos
flotando en madrugadas de silencio).

Esperad y que sienta
temblar un día más vuestras dos vidas
como temblaban álamos de junio
(jóvenes y con pájaros)
junto a los ríos de mi adolescencia.
No vayáis más allá.
Que perdure este instante
perfumado de muerte y de amor verdadero.
No atraveséis aún la frontera infinita.


Antonio Colinas 

lunes, 22 de septiembre de 2014

¡Guerra!


¿Oís?, es el cañón. Mi pecho hirviendo
el cántico de guerra entonará,
y al eco ronco del cañón venciendo,
la lira del poeta sonará.

El pueblo ved que la orgullosa frente
levanta ya del polvo en que yacía,
arrogante en valor, omnipotente,
terror de la insolente tiranía.
Rumor de voces siento,
y al aire miro deslumbrar espadas,
y desplegar banderas;
y retumban al son las escarpadas
rocas del Pirineo;
y retiemblan los muros
de la opulenta Cádiz, y el deseo
crece en los pechos de vencer lidiando;
brilla en los rostros* el marcial contento,
y dondequiera generoso acento
se alza de PATRIA y LIBERTAD tronando.

Al grito de la patria
volemos, compañeros,
blandamos los aceros
que intrépida nos da.
A par en nuestros brazos
ufanos la ensalcemos
y al mundo proclamemos:
"España es libre ya".
¡Mirad, mirad en sangre,
y lágrimas teñidos
reír los forajidos,
gozar en su dolor!
¡Oh!, fin tan sólo ponga
su muerte a la contienda,
y cada golpe encienda
aún más nuestro rencor.
¡Oh siempre dulce patria
al alma generosa!
¡Oh siempre portentosa
magia de libertad!
Tus ínclitos pendones
que el español tremola,
un rayo tornasola
del iris de la paz.
En medio del estruendo
del bronce pavoroso,
tu grito prodigioso
se escucha resonar.
Tu grito que las almas
inunda de alegría,
tu nombre que a esa impía
caterva hace temblar.
¿Quién hay ¡oh compañeros!,
que al bélico redoble
no sienta el pecho noble
con júbilo latir?
Mirad centelleantes
cual nuncios ya de gloria,
reflejos de victoria
las armas despedir.

¡Al arma!, ¡al arma!, ¡mueran los carlistas!
Y al mar se lancen con bramido horrendo
de la infiel sangre caudalosos ríos,
y atónito contemple el océano
sus olas combatidas
con la traidora sangre enrojecidas.

Truene el cañón: el cántico de guerra,
pueblos ya libres, con placer alzad:
ved, ya desciende a la oprimida tierra,
los hierros a romper, la libertad.

José de Espronceda

viernes, 12 de septiembre de 2014

El aire huele a humo


A Gabriel Celaya y a Amparo Gastón,
Que tanto le quiso y le quiere todavía.
J.A.G.


¿Qué hará con la memoria
de esta noche tan clara
cuando todo termine?
¿Qué hacer si cae la sed
sabiendo que está lejos
la fuente en que bebía?

¿Qué hará de este deseo
de terminar mil veces
por volver a encontrarle?

¿Qué hacer cuando un mal aire
de tristeza la envuelva
igual que un maleficio?

¿Qué hará bajo el otoño
si el aire huele a humo
y a pólvora y a besos?

¿Qué hacer?¿Qué hará? Preguntas
a un azar que ya tiene
las suertes repartidas.

 José Agustín Goytisolo

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Ley de vida


No pudrirse:
imposible deseo de las frutas.

No pararse:
ambición y condena de las fuentes.

Los pastos van cerrando
el camino sin nombre del collado
por el que tú volvías.

Conozco bien las piedras
desde donde tus ojos oteaban
los tesoros del valle.

Subo la cuesta
y nadie va delante.
Bajo y tu sombra
no me sigue los pasos.

Mi corazón se ha vuelto
charco turbio de lluvia
donde tiembla tu rostro.

Irene Sánchez Carrón

jueves, 28 de agosto de 2014

Rosa hiperbólica


Va la carreta bamboleante
por el camino, sobre una foz,
el can al flanco va jadeante,
dentro una sombra canta sin voz:

-Soñé laureles, no los espero,
y tengo el alma libre de lid.
¡No envidio nada, si no es dinero!
¡Ya no me llama ningún laurel!

Pulsan las penas en la ventana.
Vienen de noche con su oración,
mas aún alegran en la mañana
los gorriones de mi balcón.

Echéme al mundo de un salto loco,
fui peregrino sobre la mar,
y en todas partes pecando un poco,
dejé mi vida como un cantar.

No tuve miedo, fui turbulento,
miré en las simas como en la luz,
di mi palabra con mi alma al viento,
como una espada llevo mi cruz.

Yo marcho solo con mis leones
y la certeza de ser quien soy.
El Diablo escucha mis oraciones.
Canta mi pecho: ¡Mañana es Hoy!

Va la carreta bamboleante
por el camino, sobre una foz,
el can al flanco va jadeante,
dentro una sombra canta sin voz.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Materia


Convertir la palabra en la materia
donde lo que quisiéramos decir no pueda
penetrar más allá
de lo que la materia nos diría
si a ella, como un vientre,
delicado aplicásemos,
desnudo, blanco vientre,
delicado el oído para oír
el mar, el indistinto
rumor del mar, que más allá de ti,
el no nombrado amor, te engendra siempre.

José Ángel Valente

miércoles, 13 de agosto de 2014

Qué



Nunca mires atrás,
expande tus alas,
nunca mires abajo,
expande tus miras.

Si estas muerto por dentro 
debes aceptar ser un zombie. 

Los fénix están muriendo
de cáncer de piel
Ícaro nunca tuvo 
la menor oportunidad. 

Esto es como tenga que ser,
si cae incinerado
el funeral será tan artificial
como los fuegos deban ser. 

 Ser o no ser, la cuestión es             
"¿Qué?"



Vade Retro


jueves, 7 de agosto de 2014

Pie para el niño de Vallecas, de Velázquez

Bacía, Yelmo, Halo.
Este es el orden, Sancho.

De aquí no se va nadie.

Mientras esta cabeza rota
del Niño de Vallecas exista,
de aquí no se va nadie. Nadie.
Ni el místico ni el suicida.

Antes hay que deshacer este entuerto,
antes hay que resolver este enigma.
Y hay que resolverlo entre todos,
y hay que resolverlo sin cobardía,
sin huir
con unas alas de percalina
o haciendo un agujero
en la tarima.
De aquí no se va nadie. Nadie.
Ni el místico ni el suicida.

Y es inútil,
inútil toda huida
(ni por abajo
ni por arriba).
Se vuelve siempre. Siempre.
Hasta que un día (¡un buen día!)
el yelmo de Mambrino
—halo ya, no yelmo ni bacía—
se acomode a las sienes de Sancho
y a las tuyas y a las mías
como pintiparado,
como hecho a la medida.
Entonces nos iremos todos
por las bambalinas.
Tú, y yo, y Sancho, y el Niño de Vallecas,
y el místico, y el suicida.

León Felipe

martes, 29 de julio de 2014

Sentido práctico


Todos fuimos gente
que tuvimos el placer
de conocer y no
andamos.

Somos indiferentes, pesamos
breve. Como un
silencio acorralado.

Algunos serán (sin duda)
constructores de este
pueblo, palabra que aumenta cada
día: Consolación.

Andrea Toribio Álvarez