Aurelio, padre de las hambres,
no de éstas sólo, sino de cuantas o fueron
o son o serán en otros años,
encular deseas a mis amores,
y no a escondidas: pues junto estás, juegas a su vera,
prendido a su lado todo intentas.
En vano: pues a ti, que insidias a mí me levantas,
te tocaré yo primero con una mamada.
Y esto, si lo hicieras saciado, yo callaría.
Ahora de esto mismo me duelo: que a hambrear
de ti y a estar sediento el chico aprenderá.
Por lo cual cesa tú, mientras lícito es a tu pudor,
no al final llegues, pero habiendo mamado.
miércoles, 15 de enero de 2014
martes, 14 de enero de 2014
Fuente de vida
de noches sin mañanas
yo puedo llegar al surtidor
donde he visto súbitamente
la imagen tan amada
que llevaba grabada
en el fondo de mis entrañas.
Yo sé donde está
el pan de vida
tan blanco es
que cerrando los ojos
lo continuo a ver por transparencia
pan de vida
yo sé donde está el horno
en las llamas del cual
he visto prefigurada
la imagen tan amada
de Gala tan amada
horno que las totémicas guirnaldas
le sirven de adorno.
Yo sé donde está
en el fondo de la tierra
el bloque de mármol
donde está contenida
la imagen de Gala tan amada.
Cuatro elementos obsesionan mi Gala
aire, agua, fuego y tierra
Rosas amarillas que corresponden a mi Gala
que conocí antes de nacer.
¡Aire ,aire! es el que respiro
de noche y de día
veo sin cesar la imagen de mi Gala tan amada
el recuerdo de mi Gala tan amada
donde respiro sin cesar
de noche y de día
¡el aire, el aire!
de mi Gala tan amada.
En el fondo sin mañanas
el agua se vierte sin fin
en el surtido del jardín
donde he visto detalladamente
el rostro de mi Gala
tan poco amada.
yo puedo llegar al surtidor
donde he visto súbitamente
la imagen tan amada
que llevaba grabada
en el fondo de mis entrañas.
Yo sé donde está
el pan de vida
tan blanco es
que cerrando los ojos
lo continuo a ver por transparencia
pan de vida
yo sé donde está el horno
en las llamas del cual
he visto prefigurada
la imagen tan amada
de Gala tan amada
horno que las totémicas guirnaldas
le sirven de adorno.
Yo sé donde está
en el fondo de la tierra
el bloque de mármol
donde está contenida
la imagen de Gala tan amada.
Cuatro elementos obsesionan mi Gala
aire, agua, fuego y tierra
Rosas amarillas que corresponden a mi Gala
que conocí antes de nacer.
¡Aire ,aire! es el que respiro
de noche y de día
veo sin cesar la imagen de mi Gala tan amada
el recuerdo de mi Gala tan amada
donde respiro sin cesar
de noche y de día
¡el aire, el aire!
de mi Gala tan amada.
En el fondo sin mañanas
el agua se vierte sin fin
en el surtido del jardín
donde he visto detalladamente
el rostro de mi Gala
tan poco amada.
Salvador Dalí
lunes, 13 de enero de 2014
Sindicato del W
Cruzamos asfalto
que antes se llamaba calle
esquivando los cuerpos ajados
que esgrimen cara de apple,
y es que tenemos que hablar
porque sino no hay quien lo trague
palmadita en la espalda condescendiente y
“sigue así chaval, algún día...”
formaremos un pequeño sindicato
y allí recordando
se desliza la serpiente
teoría que reptaba entre los pasos:
Madrid centro nunca tan violento como en un mal viaje
un todos contra todos cabreados de taxista y policía
y Miguel era un punto solitario inaccesible
y Miguel era más bien dos raciones y media de psilocibina solitarias e inaccesibles
no había quien lo tragase entonces y hablamos
del pequeño sindicato de los gestos y los actos
al modo del viejo sabio oriental
que no decimos y solo mostramos
sin carnet panfletario
ni cuota de membresía
sin haber hecho ningún trato con mercenarios alienígenas
a cambio de nuestro oro y de comernos las placentas
de nuestros hijos para que cuando
todo se vaya a la mierda
vengan en su nave a salvarnos
atrapados con un libro y una cerilla
en un autobús sin luz que nos acerca
las reuniones del sindicato empezaron con un fuego y una historia
y luego más rápido
hay que leerlo
página, tras página, tras página,
devorarla antes de que se consuma
poder pasarle el fuego a la siguiente y así hasta el frenopático
final porque sólo tenemos una cerilla
y sólo podemos reconocernos a través de una chispa en los ojos
que no tiene cabida en el espacio inexistente entre dos lineas
que garabatea a las órdenes de Don Quijotera una mano cortada
y Miguel seguía como un animal asustado,
arrinconado por nuestros murmullos,
abrazado a un sofá,
y entonces todo el capital ideológico de luces que habíamos levantado
como fortaleza inexpugnable contra la muchedumbre de la otra orilla
calló por su propio peso de barro mojado
y vimos que el lenguaje estaba más cerca del punto de Miguel
que de nuestro sindicato,
que toda inmersión en la materia
y toda inmersión no es más
que el mal viaje de una especie animal:
monos que abusaron del consumo de estupefacientes
y se quedaron como en un tripi
hablando y hablando y hablando
porque tienen miedo
de quedarse solos sin sus voces
que daban sentido al túnel
y entonces no dijimos nada,
y Miguel en su sofá se sabía al borde del abismo
con tanto murmullo apocalíptico
porque Miguel era un punto
que estaba fuera de las redes
y sabía
y como mucho nos quedaría
a los que gustamos de oír palabras
que antes se llamaba calle
esquivando los cuerpos ajados
que esgrimen cara de apple,
y es que tenemos que hablar
porque sino no hay quien lo trague
palmadita en la espalda condescendiente y
“sigue así chaval, algún día...”
formaremos un pequeño sindicato
y allí recordando
se desliza la serpiente
teoría que reptaba entre los pasos:
te acuerdas cuando Miguel
cuando decía que sólo veía redes
que todo estaba atravesado
por cables invisibles que nos unían
que las relaciones nos construían
y sus suturas nos tenían atados
y que él era un punto
inaccesible para todos
y que no nos acercásemos
Madrid centro nunca tan violento como en un mal viaje
un todos contra todos cabreados de taxista y policía
y Miguel era un punto solitario inaccesible
y Miguel era más bien dos raciones y media de psilocibina solitarias e inaccesibles
no había quien lo tragase entonces y hablamos
del pequeño sindicato de los gestos y los actos
al modo del viejo sabio oriental
que no decimos y solo mostramos
sin carnet panfletario
ni cuota de membresía
sin haber hecho ningún trato con mercenarios alienígenas
a cambio de nuestro oro y de comernos las placentas
de nuestros hijos para que cuando
todo se vaya a la mierda
vengan en su nave a salvarnos
atrapados con un libro y una cerilla
en un autobús sin luz que nos acerca
las reuniones del sindicato empezaron con un fuego y una historia
y luego más rápido
hay que leerlo
página, tras página, tras página,
devorarla antes de que se consuma
poder pasarle el fuego a la siguiente y así hasta el frenopático
final porque sólo tenemos una cerilla
y sólo podemos reconocernos a través de una chispa en los ojos
que no tiene cabida en el espacio inexistente entre dos lineas
que garabatea a las órdenes de Don Quijotera una mano cortada
y Miguel seguía como un animal asustado,
arrinconado por nuestros murmullos,
abrazado a un sofá,
y nosotros
como no había quien lo tragase
seguimos hablandoy entonces todo el capital ideológico de luces que habíamos levantado
como fortaleza inexpugnable contra la muchedumbre de la otra orilla
calló por su propio peso de barro mojado
y vimos que el lenguaje estaba más cerca del punto de Miguel
que de nuestro sindicato,
que toda inmersión en la materia
¿y qué es la materia tío? Pues coño, la materia,
lo que sea que sea la materia pues eso es la materia
y toda inmersión no es más
que el mal viaje de una especie animal:
monos que abusaron del consumo de estupefacientes
y se quedaron como en un tripi
hablando y hablando y hablando
porque tienen miedo
de quedarse solos sin sus voces
que daban sentido al túnel
¡Ostia! y si compramos un embalse gigante,
lo llenamos de delfines
les administramos LSD líquido
durante generaciones
en dosis progresivas
otra especie hablará con nosotros
y nos darán el Nobel de la Paz
o de Economía
que nos hacemos ricos fijo, vamos
y entonces no dijimos nada,
y Miguel en su sofá se sabía al borde del abismo
con tanto murmullo apocalíptico
porque Miguel era un punto
que estaba fuera de las redes
y sabía
que de lo que no podemos hablar
es mejor callarnos
a los que gustamos de oír palabras
porque este camino sin voces
no hay quien lo trague
la mentirosa poesía.domingo, 12 de enero de 2014
Poema de los dones
Nadie rebaje a lágrima o reproche
esta declaración de la maestría
de Dios, que con magnífica ironía
me dio a la vez los libros y la noche.
De esta ciudad de libros hizo dueños
a unos ojos sin luz, que sólo pueden
leer en las bibliotecas de los sueños
los insensatos párrafos que ceden
las albas a su afán. En vano el día
les prodiga sus libros infinitos,
arduos como los arduos manuscritos
que perecieron en Alejandría.
De hambre y de sed (narra una historia griega)
muere un rey entre fuentes y jardines;
yo fatigo sin rumbo los confines
de esta alta y honda biblioteca ciega.
Enciclopedias, atlas, el Oriente
y el Occidente, siglos, dinastías,
símbolos, cosmos y cosmogonías
brindan los muros, pero inútilmente.
Lento en mi sombra, la penumbra hueca
exploro con el báculo indeciso,
yo, que me figuraba el Paraíso
bajo la especie de una biblioteca.
Algo, que ciertamente no se nombra
con la palabra azar, rige estas cosas;
otro ya recibió en otras borrosas
tardes los muchos libros y la sombra.
Al errar por las lentas galerías
suelo sentir con vago horror sagrado
que soy el otro, el muerto, que habrá dado
los mismos pasos en los mismos días.
¿Cuál de los dos escribe este poema
de un yo plural y de una sola sombra?
¿Qué importa la palabra que me nombra
si es indiviso y uno el anatema?
Groussac o Borges, miro este querido
mundo que se deforma y que se apaga
en una pálida ceniza vaga
que se parece al sueño y al olvido.
esta declaración de la maestría
de Dios, que con magnífica ironía
me dio a la vez los libros y la noche.
De esta ciudad de libros hizo dueños
a unos ojos sin luz, que sólo pueden
leer en las bibliotecas de los sueños
los insensatos párrafos que ceden
las albas a su afán. En vano el día
les prodiga sus libros infinitos,
arduos como los arduos manuscritos
que perecieron en Alejandría.
De hambre y de sed (narra una historia griega)
muere un rey entre fuentes y jardines;
yo fatigo sin rumbo los confines
de esta alta y honda biblioteca ciega.
Enciclopedias, atlas, el Oriente
y el Occidente, siglos, dinastías,
símbolos, cosmos y cosmogonías
brindan los muros, pero inútilmente.
Lento en mi sombra, la penumbra hueca
exploro con el báculo indeciso,
yo, que me figuraba el Paraíso
bajo la especie de una biblioteca.
Algo, que ciertamente no se nombra
con la palabra azar, rige estas cosas;
otro ya recibió en otras borrosas
tardes los muchos libros y la sombra.
Al errar por las lentas galerías
suelo sentir con vago horror sagrado
que soy el otro, el muerto, que habrá dado
los mismos pasos en los mismos días.
¿Cuál de los dos escribe este poema
de un yo plural y de una sola sombra?
¿Qué importa la palabra que me nombra
si es indiviso y uno el anatema?
Groussac o Borges, miro este querido
mundo que se deforma y que se apaga
en una pálida ceniza vaga
que se parece al sueño y al olvido.
Jorge Luis Borges
sábado, 11 de enero de 2014
Vaivén
No quiero tener que marcharme,
que alejar de mi piel tus caricias...
pero debo. Nos lo debo.
Volveré, sin embargo, bien pronto,
para siempre, a tu lado, quedarme.
Dios lo sabe. No lo ruego.
No estoy haciendo mil planes
imposibles, de los que se ríen
él, y su séquito alado.
Tengo en ti mente fija, objetivo,
además de camino marcado:
pies en suelo.
Aunque yo ande siempre en las nubes.
Julio Achútegui
viernes, 10 de enero de 2014
La mujer sin rostro
Qué cara poner.
Qué rostro dentro de tu rostro
y dentro de tu rostro y qué tabique
nasal.
Qué cara poner
delante de tus padres
recién colocada
recién muerta
recién la sangre y la sangre
y qué sangre
poner
si no son tus venas.
No.
No son tus venas lo que corto
son otras uñas
son otros gestos
es otra mujer la que me habita.
No.
Mis padres bailan, locos;
bailan y engullen sushi
engullen pavo
se engullen a ellos mismos
primero los dedos luego
las tripas
luego.
Y hablan de libros
y me miran a los ojos
y me miran el rostro
pero qué rostro poner
cómo mentir a papá
cómo mentir a mamá.
No estoy embarazada.
No tomo drogas.
No me lavo.
No tengo sexo.
No enseño las palmas de las manos.
No las estiro hasta romperlas.
No.
Aquí no hay polvo blanco.
¿Quién llama?
¿A qué hora llegas?
¿Por qué la ausencia?
No cocaína.
No,
padre.
Aquí, donde el cielo aclara.
No tengo rostro.
Qué rostro dentro de tu rostro
y dentro de tu rostro y qué tabique
nasal.
Qué cara poner
delante de tus padres
recién colocada
recién muerta
recién la sangre y la sangre
y qué sangre
poner
si no son tus venas.
No.
No son tus venas lo que corto
son otras uñas
son otros gestos
es otra mujer la que me habita.
No.
Mis padres bailan, locos;
bailan y engullen sushi
engullen pavo
se engullen a ellos mismos
primero los dedos luego
las tripas
luego.
Y hablan de libros
y me miran a los ojos
y me miran el rostro
pero qué rostro poner
cómo mentir a papá
cómo mentir a mamá.
No estoy embarazada.
No tomo drogas.
No me lavo.
No tengo sexo.
No enseño las palmas de las manos.
No las estiro hasta romperlas.
No.
Aquí no hay polvo blanco.
¿Quién llama?
¿A qué hora llegas?
¿Por qué la ausencia?
No cocaína.
No,
padre.
Aquí, donde el cielo aclara.
No tengo rostro.
Luna Miguel
jueves, 9 de enero de 2014
"El misterio es el elemento clave de toda obra de arte" (Luis Buñuel)
Cuando la mente
se separa del cuerpo,
el orgasmo se eleva
a la enésima potencia.
La intermediaria alma
se queda solo en el cosquilleo
del placer de 'sentir'
empiracionalmente
la verdad y lo no superfluo.
La carne es sólo obstáculo.
Son los ojos los que te ciegan,
no la luz.
La luz te romperá las córneas
y te sangrarán los ojos
y el alma estará llorando
así como tu mente ardiendo,
exhausta por hacerte ver
lo que no es trascendente
en el mundo de los vivos
esperpénticos del que
eres casi rey.
'Las raíces son lo importante'
dijo la santa ante la gran belleza.
Yo no quiero ser carne
nunca más ser carne
no comer
quiero
no dormir
quiero
no perder tiempo
quiero
no tener tiempo
quiero
no sentir
quiero
no no poder pensar
quiero
no depender del aire
quiero
no tener que mear
quiero
no necesitarte
quiero
quererquererossinmás
Quiero
no ser viva
quiero
ser arte
estar en el arte
no ser artística
no ser artista
ni siquiera belleza
Ser en el arte
algo del arte
arte en sí mismo
el misterio del arte.
Ese pegote desentonado
del cuadro mitológico,
la deforme de la peli,
el verso cojo del poema,
la sensual curva de una escultura Criado,
la lágrima de ese,
la nota del violín que rasga
la suavidad de la melodía.
Arte sin más.
Estar desnuda
y no ser nada.
porque no soy
nada
ni
nadie.
no soy
quiero ser esa nada que Dostoevsky quería retratar
esa nada
desnuda
de nadas
que un día
será polvo
y nunca
será arte
ni nada
más.
La mente sin cuerpo no existe, por desgracia, es nada en sí misma.
se separa del cuerpo,
el orgasmo se eleva
a la enésima potencia.
La intermediaria alma
se queda solo en el cosquilleo
del placer de 'sentir'
empiracionalmente
la verdad y lo no superfluo.
La carne es sólo obstáculo.
Son los ojos los que te ciegan,
no la luz.
La luz te romperá las córneas
y te sangrarán los ojos
y el alma estará llorando
así como tu mente ardiendo,
exhausta por hacerte ver
lo que no es trascendente
en el mundo de los vivos
esperpénticos del que
eres casi rey.
'Las raíces son lo importante'
dijo la santa ante la gran belleza.
Yo no quiero ser carne
nunca más ser carne
no comer
quiero
no dormir
quiero
no perder tiempo
quiero
no tener tiempo
quiero
no sentir
quiero
no no poder pensar
quiero
no depender del aire
quiero
no tener que mear
quiero
no necesitarte
quiero
quererquererossinmás
Quiero
no ser viva
quiero
ser arte
estar en el arte
no ser artística
no ser artista
ni siquiera belleza
Ser en el arte
algo del arte
arte en sí mismo
el misterio del arte.
Ese pegote desentonado
del cuadro mitológico,
la deforme de la peli,
el verso cojo del poema,
la sensual curva de una escultura Criado,
la lágrima de ese,
la nota del violín que rasga
la suavidad de la melodía.
Arte sin más.
Estar desnuda
y no ser nada.
porque no soy
nada
ni
nadie.
no soy
quiero ser esa nada que Dostoevsky quería retratar
esa nada
desnuda
de nadas
que un día
será polvo
y nunca
será arte
ni nada
más.
La mente sin cuerpo no existe, por desgracia, es nada en sí misma.
Clara Criado Escribá
miércoles, 8 de enero de 2014
Juramento formal
Yo, admiradora de Peter Pan
fan de los dibujos animados y de las chocolatinas
amante de las luces de colorines
estando en pleno uso de mis incapacidades
declaro con toda fidelidad que, aun estando encerrada en un cuerpo de adulta
SIEMPRE
JAMÁS
DE LOS JAMASES
me ataré los cordones de los zapatos
sentándome en el suelo.
fan de los dibujos animados y de las chocolatinas
amante de las luces de colorines
estando en pleno uso de mis incapacidades
declaro con toda fidelidad que, aun estando encerrada en un cuerpo de adulta
SIEMPRE
JAMÁS
DE LOS JAMASES
me ataré los cordones de los zapatos
sentándome en el suelo.
Carmen B. Barcón
martes, 7 de enero de 2014
Ciudad sin sueño
No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas.
Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan
y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas
al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros.
No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Hay un muerto en el cementerio más lejano
que se queja tres años
porque tiene un paisaje seco en la rodilla;
y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto
que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase.
No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
Nos caemos por las escaleras para comer la tierra húmeda
o subimos al filo de la nieve con el coro de las dalias muertas.
Pero no hay olvido, ni sueño:
carne viva. Los besos atan las bocas
en una maraña de venas recientes
y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso
y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros.
Un día
los caballos vivirán en las tabernas
y las hormigas furiosas
atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas.
Otro día
veremos la resurrección de las mariposas disecadas
y aún andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos
veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua.
¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
A los que guardan todavía huellas de zarpa y aguacero,
a aquel muchacho que llora porque no sabe la invención del puente
o a aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza y un zapato,
hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan,
donde espera la dentadura del oso,
donde espera la mano momificada del niño
y la piel del camello se eriza con un violento escalofrío azul.
No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Pero si alguien cierra los ojos,
¡azotadlo, hijos míos, azotadlo!
Haya un panorama de ojos abiertos
y amargas llagas encendidas.
No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
Ya lo he dicho.
No duerme nadie.
Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes,
abrid los escotillones para que vea bajo la luna
las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros.
No duerme nadie.
Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas.
Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan
y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas
al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros.
No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Hay un muerto en el cementerio más lejano
que se queja tres años
porque tiene un paisaje seco en la rodilla;
y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto
que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase.
No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
Nos caemos por las escaleras para comer la tierra húmeda
o subimos al filo de la nieve con el coro de las dalias muertas.
Pero no hay olvido, ni sueño:
carne viva. Los besos atan las bocas
en una maraña de venas recientes
y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso
y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros.
Un día
los caballos vivirán en las tabernas
y las hormigas furiosas
atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas.
Otro día
veremos la resurrección de las mariposas disecadas
y aún andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos
veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua.
¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
A los que guardan todavía huellas de zarpa y aguacero,
a aquel muchacho que llora porque no sabe la invención del puente
o a aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza y un zapato,
hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan,
donde espera la dentadura del oso,
donde espera la mano momificada del niño
y la piel del camello se eriza con un violento escalofrío azul.
No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Pero si alguien cierra los ojos,
¡azotadlo, hijos míos, azotadlo!
Haya un panorama de ojos abiertos
y amargas llagas encendidas.
No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
Ya lo he dicho.
No duerme nadie.
Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes,
abrid los escotillones para que vea bajo la luna
las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros.
Federico García Lorca
lunes, 6 de enero de 2014
Mi gato
Y pude ver una radiografía de mi carne gracias a ese relámpago,
y pude verme por dentro al calor de aquella hoguera,
y las cucarachas me miran, extrañadas,
al fondo de la estancia asoma la cabeza de Sansa,
las llamas bailan para mí, como si fueran mis siervas,
el agua golpea la ventana, pide entrar a cesar mi visión,
mi negro gato entra con el lomo erizado, empapado,
se recuesta a mis pies y finge ser un mero espectador,
oigo como ronronea, se frota contra mis tobillos,
yo, absorto en el movimiento hipnótico de las brasas,
apenas siento la presión de su mojado pelaje,
lo agarro, lo miro, lo asciendo a mi regazo, ronronea,
mira la ventana como si supiera que el agua amenaza,
como si supiera que el agua quiere entrar a apagarme,
él es mi guardián y señor, él es la negra garra de mi ser,
es mi peor poema y sin embargo, mi mejor metáfora,
es el que protege mi fuego aún empapado en el agua.
y pude verme por dentro al calor de aquella hoguera,
y las cucarachas me miran, extrañadas,
al fondo de la estancia asoma la cabeza de Sansa,
las llamas bailan para mí, como si fueran mis siervas,
el agua golpea la ventana, pide entrar a cesar mi visión,
mi negro gato entra con el lomo erizado, empapado,
se recuesta a mis pies y finge ser un mero espectador,
oigo como ronronea, se frota contra mis tobillos,
yo, absorto en el movimiento hipnótico de las brasas,
apenas siento la presión de su mojado pelaje,
lo agarro, lo miro, lo asciendo a mi regazo, ronronea,
mira la ventana como si supiera que el agua amenaza,
como si supiera que el agua quiere entrar a apagarme,
él es mi guardián y señor, él es la negra garra de mi ser,
es mi peor poema y sin embargo, mi mejor metáfora,
es el que protege mi fuego aún empapado en el agua.
Vade Retro
domingo, 5 de enero de 2014
Despedida
Entre mi amor y yo han de levantarse
trescientas noches como trescientas paredes
y el mar será una magia entre nosotros.
No habrá sino recuerdos.
Oh tardes merecidas por la pena,
noches esperanzadas de mirarte,
campos de mi camino, firmamento
que estoy viendo y perdiendo...
Definitiva como un mármol
entristecerá tu ausencia otras tardes.
trescientas noches como trescientas paredes
y el mar será una magia entre nosotros.
No habrá sino recuerdos.
Oh tardes merecidas por la pena,
noches esperanzadas de mirarte,
campos de mi camino, firmamento
que estoy viendo y perdiendo...
Definitiva como un mármol
entristecerá tu ausencia otras tardes.
Jorge Luis Borges
sábado, 4 de enero de 2014
Alcohol
Resbalando los pastales
y entrando por los viñedos
que el Diablo trenza y destrenza
desde la cepa al sarmiento,
dan al animal y al indio
tufos de alcohol violento
y ambos ven la llamarada
que salta de pueblo a pueblo,
con la zancada y la mueca
del mono que corre ardiendo.
Al indio el payaso trágico
le robó el padre en su juego;
al otro quemó el pastal
que blanqueaba de corderos,
y a mí me manchó, de niña,
la bocanada del viento.
Vaciaremos los lagares
y aventaremos los cueros,
para quemar la demencia
de los mozos y los viejos.
¡Ea, el chiquillo y la bestia!
¡Vamos por bodega y pueblos,
vamos, como los cruzados,
hostigando al Esperpento!
y entrando por los viñedos
que el Diablo trenza y destrenza
desde la cepa al sarmiento,
dan al animal y al indio
tufos de alcohol violento
y ambos ven la llamarada
que salta de pueblo a pueblo,
con la zancada y la mueca
del mono que corre ardiendo.
Al indio el payaso trágico
le robó el padre en su juego;
al otro quemó el pastal
que blanqueaba de corderos,
y a mí me manchó, de niña,
la bocanada del viento.
Vaciaremos los lagares
y aventaremos los cueros,
para quemar la demencia
de los mozos y los viejos.
¡Ea, el chiquillo y la bestia!
¡Vamos por bodega y pueblos,
vamos, como los cruzados,
hostigando al Esperpento!
Gabriela Mistral
viernes, 3 de enero de 2014
Una poesía
Mi nombre no dice nada a nadie pero es mi nombre
La oscuridad reparte gratuitamente astros y ratones
Los poemas se meten dentro de uno como la humedad en los huesos
Todas las mentiras son inéditas
Las naturalezas muertas gazapos que apenas abren los ojos
No es mi intención llevar a un manatí a un motel con camas de agua
He sido vencido por los mejores y mi capricho no es problemático
Algún día en algún cuarto de hotel me volveré a encontrar con tus manos
Ya es hora de que resuciten los que sufren
Los ahogados regresan a la playa y juegan al fútbol
Termina el eclipse de Sol y comienza el supereclipse de los lunáticos
Las novias fuman dulces cigarrillos baratos en el asiento trasero
Celosas de los resultados en el bingo de las estrellas
Por fin voy a cumplir mi promesa a cuanto no merece la pena
Ven, entra, sube, baja a mi casa, las llaves de la vida cantan por dentro
Tengo una cicatriz en el corazón por donde el cartero me echa la correspondencia
Camiones traednos los resultados
Escribió Breton con la ayuda de su copiloto don Felipe Soupault
Camisones traednos los resultados
Escribí yo sin la ayuda de nadie
Cuatro ojos en movimiento no ven tantísimo más que dos
Los poetas cazurros desconfían de las estrellas del sueño
La oscuridad reparte gratuitamente astros y ratones
Los poemas se meten dentro de uno como la humedad en los huesos
Todas las mentiras son inéditas
Las naturalezas muertas gazapos que apenas abren los ojos
No es mi intención llevar a un manatí a un motel con camas de agua
He sido vencido por los mejores y mi capricho no es problemático
Algún día en algún cuarto de hotel me volveré a encontrar con tus manos
Ya es hora de que resuciten los que sufren
Los ahogados regresan a la playa y juegan al fútbol
Termina el eclipse de Sol y comienza el supereclipse de los lunáticos
Las novias fuman dulces cigarrillos baratos en el asiento trasero
Celosas de los resultados en el bingo de las estrellas
Por fin voy a cumplir mi promesa a cuanto no merece la pena
Ven, entra, sube, baja a mi casa, las llaves de la vida cantan por dentro
Tengo una cicatriz en el corazón por donde el cartero me echa la correspondencia
Camiones traednos los resultados
Escribió Breton con la ayuda de su copiloto don Felipe Soupault
Camisones traednos los resultados
Escribí yo sin la ayuda de nadie
Cuatro ojos en movimiento no ven tantísimo más que dos
Los poetas cazurros desconfían de las estrellas del sueño
Juan Carlos Mestre
jueves, 2 de enero de 2014
Die Madeleine
"Doch wenn von einer weit zurückliegenden Verganganheit nichts mehr existiert (...), dann verharren als einzige - zarter, aber dauerhafter, substanzloser, beständiger und treuer - der Geruch und der Geschmack (...)"
Marcel Proust
Auf der Suche nach der verlorenen Zeit
miércoles, 1 de enero de 2014
Miseria de la poesía
La lenta concepción de una metáfora
o bien ese temblor que a veces queda
después de haber escrito algunos versos
¿justifican una vida? Sé que no.
Pero tampoco ignoro que, aun no siendo
cifra de una existencia, esas palabras
dirán que quien dispuso su armonía
supo ordenar un mundo. ¿Y eso basta?
Los años van pasando y sé que no.
Hay algo de grandeza en esta lucha
y en cierto modo tengo
la difusa certeza de que existe
un verso que contiene ese secreto
trivial y abominable de la rosa:
la hermosura es el rostro de la muerte.
Si encontrase ese verso, ¿bastaría?
Tal vez no. Su verdad, ¿sería tanta
como para crear un mundo, para darle
color nuevo a la noche y a la luna
un anillo de fuego, y unos ojos
y un alma a Galatea, y unos mares
de nieve a los desiertos? Sé que no.
o bien ese temblor que a veces queda
después de haber escrito algunos versos
¿justifican una vida? Sé que no.
Pero tampoco ignoro que, aun no siendo
cifra de una existencia, esas palabras
dirán que quien dispuso su armonía
supo ordenar un mundo. ¿Y eso basta?
Los años van pasando y sé que no.
Hay algo de grandeza en esta lucha
y en cierto modo tengo
la difusa certeza de que existe
un verso que contiene ese secreto
trivial y abominable de la rosa:
la hermosura es el rostro de la muerte.
Si encontrase ese verso, ¿bastaría?
Tal vez no. Su verdad, ¿sería tanta
como para crear un mundo, para darle
color nuevo a la noche y a la luna
un anillo de fuego, y unos ojos
y un alma a Galatea, y unos mares
de nieve a los desiertos? Sé que no.
Felipe Benítez Reyes
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