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lunes, 2 de junio de 2014

La metamorfosis de Narciso


Bajo el desgarrón de la negra nube que se aleja
la balanza invisible de la primavera
oscila
en el cielo nuevo de abril.
Sobre la más alta montaña,
el dios de la nieve,
su cabeza deslumbrante inclinada sobre el espacio
vertiginoso
de los reflejos
se derrite de deseo
en las cataratas verticales del deshielo
aniquilándose ruidosamente entre los gritos
excrementales de los minerales
o
entre los silencios de los musgos,
hacia el lejano espejo del lago
en el que
desaparecidos los velos del invierno,
acaba de descubrir
el relámpago fulgurante
de su imagen exacta.
Se diría que con la pérdida de su divinidad la alta llanura
entera
se vacía,
desciende y se derrumba
entre las soledades y el silencio incurable de los óxidos de
hierro
mientras que su peso muerto
levanta toda entera
hormigueante y apoteósica
la planicie de la llanura
donde camino ya se abren hacia el cielo
los surtidores artesianos de la hierba
y que suben,
rectas,
tiernas
y duras,
las innumerables lanzas florales
de los ejércitos ensordecedores de la germinación de los
narcisos.

Salvador Dalí

martes, 14 de enero de 2014

Fuente de vida

de noches sin mañanas
yo puedo llegar al surtidor
donde he visto súbitamente
la imagen tan amada
que llevaba grabada
en el fondo de mis entrañas.

Yo sé donde está
el pan de vida
tan blanco es
que cerrando los ojos
lo continuo a ver por transparencia
pan de vida
yo sé donde está el horno
en las llamas del cual
he visto prefigurada
la imagen tan amada
de Gala tan amada
horno que las totémicas guirnaldas
le sirven de adorno.

Yo sé donde está
en el fondo de la tierra
el bloque de mármol
donde está contenida
la imagen de Gala tan amada.
Cuatro elementos obsesionan mi Gala
aire, agua, fuego y tierra

Rosas amarillas que corresponden a mi Gala
que conocí antes de nacer.
¡Aire ,aire! es el que respiro
de noche y de día
veo sin cesar la imagen de mi Gala tan amada
el recuerdo de mi Gala tan amada
donde respiro sin cesar
de noche y de día
¡el aire, el aire!
de mi Gala tan amada.

En el fondo sin mañanas
el agua se vierte sin fin
en el surtido del jardín
donde he visto detalladamente
el rostro de mi Gala
tan poco amada.
Salvador Dalí

martes, 10 de septiembre de 2013

Manifiesto Místico


Y en materia de estética, toca a los místicos resolver las ecuaciones que medirán la nueva sección aúrea del alma de la época actual.
La pintura mística no ha empezado aún a impulsar un renacimiento arrollador porque los artistas se hallan muy retrasados respecto del progreso de las ciencias. Los artistas vegetan todavía en esos pastizales abominables que sembraron las más sórdidas teorías materialistas.

Al tener la cabeza vacía, no tienen nada que pintar y terminan por no pintar nada. De ahí que el Arte sea Nofigurativo, Noobjetivo, Noexpresivo, siete veces No y ¡No! ¡Basta!

Se acabó. Se acabó el negar, el ir hacia atrás. Se acabaron el malestar surrealista y el mareo existencialista. La mística está en la cumbre misma de la Alegría, la Gaya Ciencia. El misticismo es la afirmación rotunda y categórica del individuo ultraindividual y la eclosión de todas las tendencias del hombre, las erógenas y las heterógen(e)as, reunidas todas, gozadas y sublimadas en la unidad absoluta del éxtasis.

Yo deseo que mi próximo Cristo sea el cuadro más bello y alegre de todo cuanto se pintara hasta ahora. Mi Cristo será en todos sus aspectos lo más radicalmente contrario del Cristo materialista, salvaje y antimístico de Grünewald.

Arriba, cerca de la bóveda celeste, pongo Monarquía, Unidad de la Patria, ADN (es decir: continuidad biológica hereditaria), todo ello formando la cúpula estética perfectamente homogénea del Alma.

Abajo, dejo que estén la anarquía bulliciosa y supergelatinosa, heterogénea y viscosa, la diversidad ornamental, las estructuras blandas, ignominiosas, comprimidas y exsudando su último jugo en sus últimas cadenas de reacciones químicas.

Monarquía anárquica es la armonía, cuasi divina, de los opuestos proclamada por Heráclito. Una armonía que el molde incorruptible del éxtasis, y sólo él, construirá algún día con piedras de Escorial.

Muchas gracias, Picasso: tu genio ibérico de anarquista integral ha matado la fealdad de la pintura moderna. Sin ti, con la prudencia y el comedimiento característicos del honorable arte francés, existía el riesgo de tener que aguantar cien años más de pintura cada vez más fea, hasta que finalmente se hubiera llegado a los esperpénticos adafesios de tu serie Dora Maar.

Pero tú, de una estocada única y cabal, has derribado el toro de la ignominia al par que aquel otro toro más negro aún del materialismo en su totalidad.

Ahora empieza la Nueva Era

Empieza conmigo la era nueva de la Pintura Mística, la pintura del porvenir.

Firmado: Salvador Dalí
Sábado-Domingo