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martes, 5 de abril de 2022

La luna y la rosa

 


En el silencio estrellado

la Luna daba a la rosa

y el aroma de la noche

le henchía ?sedienta boca?

el paladar del espíritu,

que adurmiendo su congoja

se abría al cielo nocturno

de Dios y su Madre toda...

Toda cabellos tranquilos,

la Luna, tranquila y sola,

acariciaba a la Tierra

con sus cabellos de rosa

silvestre, blanca, escondida...

La Tierra, desde sus rocas,

exhalaba sus entrañas

fundidas de amor, su aroma...

Entre las zarzas, su nido,

era otra luna la rosa,

toda cabellos cuajados

en la cuna, su corola;

las cabelleras mejidas

de la Luna y de la rosa

y en el crisol de la noche

fundidas en una sola...

En el silencio estrellado

la Luna daba a la rosa

mientras la rosa se daba

a la Luna, quieta y sola.


Miguel de Unamuno

miércoles, 30 de marzo de 2022

El niño de la noche

 Riéndose, burlándose con claridad del día,

se hundió en la noche el niño que quise ser dos veces.

No quise más la luz. ¿Para qué? No saldría

más de aquellos silencios y aquellas lobregueces.


Quise ser... ¿Para qué?... Quise llegar gozoso

al centro de la esfera de todo lo que existe.

Quise llevar la risa como lo más hermoso.

He muerto sonriendo serenamente triste.


Niño dos veces niño: tres veces venidero.

Vuelve a rodar por ese mundo opaco del vientre.

Atrás, amor. Atrás, niño, porque no quiero

salir donde la luz su gran tristeza encuentre.


Regreso al aire plástico que alentó mi inconsciencia.

Vuelvo a rodar, consciente del sueño que me cubre.

En una sensitiva sombra de transparencia,

en un íntimo espacio rodar de octubre a octubre.


Vientre: carne central de todo lo existente.

Bóveda eternamente si azul, si roja, oscura.

Noche final en cuya profundidad se siente

la voz de las raíces y el soplo de la altura.


Bajo tu piel avanzo, y es sangre la distancia.

Mi cuerpo en una densa constelación gravita.

El universo agolpa su errante resonancia

allí, donde la historia del hombre ha sido escrita.


Mirar, y ver en torno la soledad, el monte,

el mar, por la ventana de un corazón entero

que ayer se acongojaba de no ser horizonte

abierto a un mundo menos mudable y pasajero.


Acumular la piedra y el niño para nada:

para vivir sin alas y oscuramente un día.

Pirámide de sal temible y limitada,

sin fuego ni frescura. No. Vuelve, vida mía.


Mas, algo me ha empujado desesperadamente.

Caigo en la madrugada del tiempo, del pasado.

Me arrojan de la noche. Y ante la luz hiriente

vuelvo a llorar desnudo, como siempre he llorado.


Miguel Hernández

martes, 29 de marzo de 2022

Vendrá de noche

 Vendrá de noche cuando todo duerma,

vendrá de noche cuando el alma enferma

se emboce en vida,

vendrá de noche con su paso quedo,

vendrá de noche y posará su dedo

sobre la herida.


Vendrá de noche y su fugaz vislumbre

volverá lumbre la fatal quejumbre;

vendrá de noche

con su rosario, soltará las perlas

negro sol que da ceguera verlas,

¡todo un derroche!


Vendrá de noche, noche nuestra madre,

cuando a lo lejos el recuerdo ladre

perdido agujero;

vendrá de noche; apagará su paso

mortal ladrido y dejará al ocaso

largo agujero...


¿Vendrá una noche recogida y vasta?

¿Vendrá una noche maternal y casta

de luna llena?

Vendrá viniendo con venir eterno;

vendrá una noche del postrer invierno...

Noche serena...


Vendrá como se fue, como se ha ido

-suena a lo lejos el fatal ladrido-,

vendrá a la cita;

será de noche mas que sea aurora,

vendrá a su hora, cuando el aire llora,

llora y medita...


Vendrá de noche, en una noche clara,

noche de luna que al dolor ampara,

noche desnuda,

vendrá... Venir es porvenir... Pasado

que pasa y queda y que se queda al lado

y nunca muda....


Vendrá de noche, cuando el tiempo aguarda,

cuando la tarde en las tinieblas tarda

y espera al día,

vendrá de noche, en una noche pura,

cuando del sol la sangre se depura,

del mediodía.


Noche ha de hacerse en cuanto venga y llegue,

y el corazón rendido se le entregue,

noche serena,

de noche ha de venir... ¿Él, ella o ello?

De noche ha de sellar su negro sello,

noche sin pena.


Vendrá la noche, la que da la vida,

y en que la noche al fin el alma olvida,

traerá la cura;

vendrá la noche que lo cubre todo

y espeja al cielo en el luciente lodo

que lo depura.


Vendrá de noche, sí, vendrá de noche,

su negro sello servirá de broche

que cierra el alma;

vendrá de noche sin hacer ruido,

se apagará a lo lejos el ladrido,

vendrá la calma...

Vendrá la noche....


Miguel de Unamuno

lunes, 9 de febrero de 2015

SUEÑOS EN LA NOCHE DE REYES


Se acerca la noche de la fantasía.
Ya va a terminarse la nerviosa espera.
Se acaba la tarde, declina ya el día.
Comienzan los sueños su loca carrera.

María que sueña  con la bicicleta,
Francisco en soldados, pistolas y espadas,
Rosario que es guapa y un poco coqueta,
Sueña con vestidos de cuentos de hadas.

Manuel, un muchacho que a ser hombre empieza,
Sueña con un coche como el de su padre,
Amalia, la niña de ojos de tristeza
Sueña que los Reyes le traen a su madre.

Ricardo, un chiquillo de malos modales
Sueña con petardos, bombas y cohetes,
Agueda, la niña que cuida animales
Sueña, no se sabe con cuantos jugotes.

Y el pastor que sueña con un gran rebaño,
Y el hijo del rico con trajes reales,
Y el hijo del pobre que sueña este año
Que marcha a los toques de marchas triunfales.

Caballos, soldados, tambores, espadas,
Sueños que pudieron ser la realidad.
Para muchos niños el cuento de hadas
Será convertido de sueño, en verdad.

Otros sin embargo serán defraudados
Porque de su sueño se despertarán.
Y de aquella guerra con cien mil soldados
Cuando se despierten, no realizarán.

Noche de alegrías, de sueños y halagos.
Noche en la que caben, risas y tristeza.
Noche para todos de los Reyes Magos.
Noche de esperanza. Noche de belleza.



Así pasa el tiempo de la fantasía.
Ya se ha terminado la nerviosa espera.
Se acaba la noche y amanece el día.
Acaban los sueños su loca carrera.

 Y unos con los sueños hechos realidad
Y otros esperando mejor ocasión,
Así van formando fantasía y verdad,
Hombres y mujeres para la nación.


Fernando Ríos


martes, 6 de enero de 2015

Diario de un seductor



No es tu sexo lo que en tu sexo busco
sino ensuciar tu alma:
                                      desflorar
con todo el barro de la vida
lo que aún no ha vivido.


Leopoldo María Panero

jueves, 3 de julio de 2014

Perfección

Esa nube fue y se fue.
¡Qué limpio ha dejado el aire
la pureza de ese ser
que existió para negarse!


Francisco Pino