Mostrando entradas con la etiqueta hispanoamerica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hispanoamerica. Mostrar todas las entradas

sábado, 9 de mayo de 2015

El amor que calla

  Si yo te odiara, mi odio te daría
en las palabras, rotundo y seguro;
¡pero te amo y mi amor no se confía
a este hablar de los hombres, tan oscuro!

   Tú lo quisieras vuelto un alarido,
y viene de tan hondo que ha deshecho
su quemante raudal, desfallecido,
antes de la garganta, antes del pecho.

   Estoy lo mismo que estanque colmado
y te parezco un surtidor inerte.
¡Todo por mi callar atribulado
que es más atroz que el entrar en la muerte!


Gabriela Mistral

lunes, 23 de febrero de 2015

Madrigal


Si Dios un día
cegara toda fuente de luz,
el universo se alumbraría
con esos ojos que tienes tú.
Pero si -lleno de agrios enojos
por tal blasfemia- tus lindos ojos
Dios te arrancase,
para que el mundo con la alborada
de tu pupila no se alumbrase;
aunque quisiera, Dios no podría
tender la Noche sobre la Nada....
¡Porque aún el mundo se alumbraría
con el recuerdo de tu mirada!




José P. H. Hernández

jueves, 12 de febrero de 2015

Elegía de Reyes


Ahora es igual que los otros
el que fue nuestro gran día.
¡Ay! ¡Madre Melancolía!
¡Que ya no somos nosotros!

Tiempos atrás, al acento
del tiple y de la maraca,
saltaba yo de la hamaca
entusiasmado y contento.

Mas ahora salir no intento
ni en el mejor de mis potros;
que el reyar para nosotros
no es el que enantes solía.
¡Ay! ¡Nuestro clásico día
ahora es igual que los otros!

¡Llora! ¡Llora, corazón
que ves pasar al olvido
lo que en nosotros ha sido
encanto, dicha, ilusión!

¡Ya se fue la tradición
que más nuestros nos hacía!
¡Ay! ¡Madre Melancolía!
¡Que ya no somos nosotros!
¡Ahora es igual que los otros
el que fue nuestro gran día!

Ya en el batey no me espera
para ser mi cumarracha
la decidora muchacha
fresca, linda y sandunguera.

Ya la copla lisonjera
no bulle en la mente mía.
Ya no fulgura este día
como en los años que se fueron...
¡Ya los Reyes se murieron!
¡Ay! ¡Madre Melancolía!

Asoma ya el seis de enero
que antaño aguardé impaciente
para montar diligente
en mi chiringo jobero.

¿A qué salir al sendero
si en él no piafan los potros?
¿Si ahora, es igual que los otros
el que fue nuestro gran día?
¡Ay! ¡Madre Melancolía!
¡Que ya no somos nosotros!


Virgilio Dávila