Mostrando entradas con la etiqueta aleman. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta aleman. Mostrar todas las entradas

viernes, 3 de junio de 2022

Der Panther

 (Im Jardin des Plantes, Paris)


Sein Blick ist vom Vorübergehn der Stäbe

so müd geworden, dass er nichts mehr hält.

Ihm ist, als ob es tausend Stäbe gäbe

und hinter tausend Stäben keine Welt.


Der weiche Gang geschmeidig starker Schritte,

der sich im allerkleinsten Kreise dreht,

ist wie ein Tanz von Kraft um eine Mitte,

in der betäubt ein großer Wille steht.


Nur manchmal schiebt der Vorhang der Pupille

sich lautlos auf -. Dann geht ein Bild hinein,

geht durch der Glieder angespannte Stille –

und hört im Herzen auf zu sein.


(En Le Jardín des Plaintes; Paris)


Su mirada, cansada de ver rejas,

ya no retiene nada.

Cree que el mundo está hecho rejas

y, más allá, la nada.


Con su caminar suave, sus pasos fuertes y flexibles,

gira sobre sí en un círculo estrecho;

al igual que las fuerzas alrededor de un centro

en el que, alerta, habita una voluntad invencible.


Algunas veces se alza el telón de sus párpados,

muda, una imagen viaja hacia adentro,

recorre la calma tensa de sus miembros,

y cuando cae en su corazón, se funde y se desvanece.


Rainer María Rilke

jueves, 2 de junio de 2022

Einfache Sterne (Estrellas simples)


Vergeblich schön der 

Februarsonnenuntergang am 

Ausgefransten Sumpfrand. 

Das Herz hat einen Riss 

Weiss nicht ob es 

März sieht die 

Veilchenaugen.


Vanamente bella la 

Puesta de sol de febrero en el 

Borde franjeado del pantano. 

El corazón tiene una grieta 

No sabe si 

Va a ver marzo 

Los ojos de violeta. 


Sarah Kirsch

miércoles, 1 de junio de 2022

Vergessen (Olvidar)

 I soll meine Liebe vergessen

um meiner Zukunft willen

aber ich kann meine Zukunft

nirgends mehr sehen


Ich soll meine Liebe vergessen

um meiner Würde willen

aber meine Würde

ist gar nicht da


Ich soll meine Liebe vergessen

aus vielen praktischen Gründen

aber es fällt mir

nicht ein einziger ein


Ich soll meine Liebe vergessen

aus Liebe zu der ich liebe

Kann ich das?

Liebe ich sie genug?


Yo debo mi amor olvidar

por mi futuro

pero no puedo ver mi futuro

en ninguna parte


Yo debo mi amor olvidar

por mi dignidad

pero mi dignidad

realmente no existe


Yo debo mi amor olvidar

por muchas prácticas razones

pero ni una razón

me viene a la cabeza


Yo debo mi amor olvidar

por el amor a ella, a la que amo

¿Puedo yo esto?

¿La amo lo suficiente?

 

Erich Fried

martes, 31 de mayo de 2022

Schwarze Katze (Gato negro)

Ein Gespenst ist noch wie eine Stelle,

dran dein Blick mit einem Klange stößt;

aber da an diesem schwarzen Felle

wird dein stärkstes Schauen aufgelöst:


wie ein Tobender, wenn er in vollster

Raserei in Schwarze stampft,

jählings am benehmenden Gepolster

einer Zelle aufhört und verdampft.


Alle Blicke, die sie jemals trafen,

scheint sie also an sich zu verhehlen,

um darüber drohend und verdrossen

zuzuschauern und damit zu schlafen.

Doch auf einmal kehrt sie, wie geweckt,

ihr Gesicht und mitten in das deine:

und da triffst du deinen Blick im geelen

Amber ihrer runden Augensteine

unerwartet wieder: eingeschlossen

wie ein ausgestorbenes Insekt.


Un fantasma, aunque invisible, todavía es algo

en lo que tu mirada puede reflejarse;

pero, en aquella piel negra, esa mirada, aun la más penetrante

se disolverá y finalmente se extinguirá:


así, como un loco furioso, cuando nada mas

puede aliviarlo, se desahoga en su oscura noche,

aullando, golpea la pared acolchada, y siente

que su ira se desvanece y se apacigua.


Ella parece ocultar en su piel todas las miradas que alguna vez

la acariciaron, de modo que, como una audiencia,

pueda vigilarlas, amenazante y taciturna,

y enrollarse a dormir con ellas.

Pero súbitamente, como si despertara,

vuelve su cara hacia la tuya;

y, conmocionado, te ves a ti mismo, diminuto,

dentro del ámbar dorado de las orbitas de sus ojos,

suspendido, como un insecto prehistórico.


Rainer Maria Rilke


 

Der vampir

 Mein liebes Mägdchen glaubet

Beständig steif und feste,

An die gegebnen Lehren

Der immer frommen Mutter;

Als Völker an der Theyse

An tödtliche Vampiere

Heyduckisch feste glauben.

Nun warte nur Christianchen,

Du willst mich gar nicht lieben;

Ich will mich an dir rächen,

Und heute in Tockayer

Zu einem Vampir trinken.

Und wenn du sanfte schlummerst,

Von deinen schönen Wangen

Den frischen Purpur saugen.

Alsdenn wirst du erschrecken,

Wenn ich dich werde küssen

Und als ein Vampir küssen:

Wenn du dann recht erzitterst

Und matt in meine Arme,

Gleich einer Todten sinkest

Alsdenn will ich dich fragen,

Sind meine Lehren besser,

Als deiner guten Mutter?


Mi querida y joven doncella se alza

Inflexible, rápida y firme

En todos los viejos arcanos

De una madre siempre verdadera;

Como en los vampiros inmortales,

La gente de estos portales

Cree con la fe de los mercenarios.

Pero mi Christine derrocha su tiempo,

Y desgasta de mi amor su lamento,

Hasta que yo mismo, vengado,

Brinde a la salud del vampiro

En la pálida copa de los reptiles.

Y cómo al dormir eres delicada

Hasta ti llegaré arrastrándome,

Y la sangre de tu vida será drenada.

Así podrías en vano temblar

Pues en la penumbra he de besarte,

Y sobre el umbral de la muerte

Cruzarás con espanto,

Envuelta en mis fríos brazos.

Por último os preguntaré,

Oponiendo este mundo que se abre

¿Cuáles son los encantos de tu madre?


Heinrich August Ossenfelder

domingo, 1 de marzo de 2015

Tres palabras de fortaleza


                             I
Hay tres lecciones que yo trazara
con pluma ardiente que hondo quemara,
dejando un rastro de luz bendita
doquiera un pecho mortal palpita.

                             II
Ten Esperanza. Si hay nubarrones,
si hay desengaños y no ilusiones,
descoge el ceño, su sombra es vana,
que a toda noche sigue un mañana.

                            III
Ten Fe. Doquiera tu barca empujen
brisas que braman u ondas que rugen,
Dios (no lo olvides) gobierna el cielo,
y tierra, y brisas, y barquichuelo.

                            IV
Ten Amor, y ama no a un ser tan sólo,
que hermanos somos de polo a polo,
y en bien de todos tu amor prodiga,
como el sol vierte su lumbre amiga.

                            V
¡Crece, ama, espera! Graba en tu seno
las tres, y aguarda firme y sereno
fuerzas, donde otros tal vez naufraguen,
luz, cuando muchos a oscuras vaguen.


Friedrich Schiller

jueves, 25 de diciembre de 2014

Canción de la prostituta

1
Señores míos, con diecisiete años
llegué al mercado del amor
y mucho he aprendido.
Malo hubo mucho,
pero ése era el juego.
Aunque hubo Cosas que sí me molestaron
(al fin y al cabo también yo soy persona).
Gracias a Dios todo pasa deprisa,
la pena incluso; también el amor.
¿Dónde están las lágrimas de anoche?
¿Dónde la nieve del año pasado?

2
Claro que con los años una va
más ligera al mercado del amor
y los abraza por rebaños.
Pero los sentimientos
se vuelven sorprendentemente fríos
si se escatiman tanto
(al fin y al cabo no hay provisión que no se acabe).
Gracias a Dios todo pasa deprisa,
la pena incluso; también el amor.
¿Dónde están las lágrimas de anoche?
¿Dónde la nieve del año pasado?

3
Y aunque aprendas bien el trato
en la feria del amor,
transformar el placer en calderilla
nunca resulta fácil.
Pero, bien, se consigue.
Aunque también envejeces mientras tanto
(al fin y al cabo no siempre se tienen diecisiete.)
Gracias a Dios todo pasa deprisa,
la pena incluso; también el amor.

 Bertolt Brecht

lunes, 15 de septiembre de 2014

Eleusis

A Hölderlin

En torno a mí, en mí, la calma habita --la gente atareada,
nunca sin apuro, duerme, me da la libertad y la musa. Gracias a ti,
 ¡Oh, noche!, liberadora mía. Con blanco lino de niebla
cubre la luna la incierta frontera
de los cerros lejanos; amiga, parpadea
la clara franja del lago allá.
El recuerdo se aleja del monótono ruido del día,
como si hubiera años entre eso y el ahora.
Ante mí se presenta tu imagen, querido,
y el placer de los días que han huido; (pero) de ellos
quedan las dulces esperanzas de volverse a ver –
Ya se me dibuja la escena del abrazo fogoso,
largamente anhelado; luego la escena de las preguntas,
el intercambio de miradas que indagan secretos,
aquello que con el tiempo ha cambiado, acaso,
en el porte, la expresión y las maneras del amigo, --
la certeza gozosa de encontrar más firme,
más madura aún la vieja alianza
que ningún compromiso vence , la alianza
de vivir sólo la libre verdad, y nunca, nunca
en paz con el dogma que rige la opinión y la sensación.
Ahora negocia con la pesada realidad el deseo
Que sobre los montes y los ríos me lleva ligero a ti,
Sí, su litigio anuncia pronto un suspiro, y con él
Se escapa el sueño de dulces fantasías.
Mis ojos se elevan hasta el arco del cielo eterno,
Hacia ti, ¡oh brillante astro de la noche!
Y todos los deseos, todas las esperanzas
olvidadas emanan en torrente de tu eternidad;
(El sentido se pierde en lo aparente,
lo que llamé ‘yo’ desaparece,
me entrego a lo inconmensurable,
yo soy eso, soy todo, soy sólo eso.
Extrañado de los pensamientos que retornan,
Él teme ante lo infinito y, colmado de asmobro,
No capta la profundidad de esta intuición.
Al sentido se acerca fantasiosamente lo eterno
Que se traza con dibujos) – ¡Bienvenidas
Las altas sombras y su intocable espíritu,
De cuyas estrellas reluce la plenitud!
No me atemoriza, --siento que es también mi lugar el éter
De severidad, de brillo, que las rodea.
Ah! Saltan ahora por sí mismas las puertas de tu divino reino,
¡Oh Ceres, que reinaste en Eleusis!
Embriagado de entusiasmo me sentiría ahora
El espectador de tu presencia,
Entendería tus revelaciones,
Comprendería el alto sentido de las imágenes, escucharía
Los himnos dibujados junto a los dioses,
La suprema sentencia de tu consejo.-
Tus aulas han callado, ¡oh diosa!
¡De los altares consagrados ha huido
El círculo de los dioses, de vuelta al Olimpo,
Ha huido de la profanada tumba de la humanidad,
Ha huido del genio la inocencia al que ella ha embrujado!
Calla la sabiduría de tus sacerdotes; no hay tono de consagración
Que se haya salvado para nosotros – y en vano busca
La curiosidad del investigador algo más que amor
A la sabiduría (ella posee al buscador y
te venera) –[solo] para dominarla ¡ellos te entierran con palabras
que fueron impresas en tu alto sentido!
¡En vano! Sólo atrapan un poco de polvo y ceniza
adonde no regresará nunca tu vida.
Sí, ¡bajo la podredumbre y la desolación se sienten todavía
Los muertos eternos! -- los saciados—inútilmente— no queda
signo de tus fiestas, ninguna huella de tu imagen.
Para el iniciado fueron muchas las altas enseñanzas,
Demasiado sagrado lo profundo del sentimiento inexpresable,
Como para que lo valoraran sus signos secos.
Ya el pensamiento no atrapa el alma,
El alma que, sumida en el castigo de la infinitud
Fuera del espacio y del tiempo, se olvida y recobra, despierta, de nuevo
La consciencia. Quien quisiera hablar a otros de esto,
Hablaría en la lengua de los ángeles, sentiría la pobreza de las palabras.
Él temería, cuando lo sagrado ha sido tenido en el pensar por tan poco,
Cuando se le ha hecho tan pequeño, que el discurso le parezca pecado
Y que, vivo, cierre la boca.
Lo que el consagrado se prohíbe a sí mismo, lo prohíbe
Una sabia ley a los espíritus pobres, que no han de hacerse proclamas
De lo que en la sagrada noche se ha visto, oído, sentido:
Que su molesto ruido no perturba a los mejores
En sus plegarias, su parloteo hueco
no despierta la ira de lo sagrado, y no ha pisado
Tanto el excremento como para confiar
Lo sagrado a la memoria, --que no es para
ser juguete y útil del sofista,
que lo vende por óbolos,
ni para el saco del hipócrita sabihondo ni (tampoco)
para la vara del joven feliz, y sería tan vacío
al final, que sólo tendría raíces su vida en el eco
de lenguas ajenas.
Tus hijos, diosa, avaros, no portan
Tu honor en callejas y mercados, lo atesoran
En el reino interior de su pecho.
Por eso no viviste tú en su boca.
Su vida te honró. En sus hechos vives todavía.
También esta noche te percibo, deidad sagrada,
Que a menudo te revelas a mí en la vida de tus hijos,
¡Te presiento a menudo como el alma de sus hechos!
Eres el pleno sentido, la creencia confiable,
esa que, deidad al fin, aunque todo se hunda, nunca se tambalea.


Georg Wilhelm Friedrich Hegel