La vida es un tablero de ajedrez, donde el Hado nos mueve cual peones, dando mates con penas. En cuanto acaba el juego, nos saca del tablero y nos arroja a todos al cajón de la Nada.
Aunque sea tu vida feliz junto a tu amada
y disfrutes de todos los placeres del mundo,
lo cierto es que al final te tendrás que marchar:
todo habrá sido un sueño, duró toda tu vida.