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sábado, 26 de enero de 2013

El Colca en la Gran Vía

Compro oro.
Regalo
sonrisas y algún guiño.
Amaneceres compro
y paso a paso compro
el camino de vuelta

Oro compro, señores,
Lo dice mi pancarta, ¿no lo ven?
Compro oro y obsequian
mis pupilas
el vuelo de los cóndores
los Andes enteritos
mi casa, mis raíces
y el loco despeñarse
de la lluvia
por el cañón del Colca.

Oro compro, señora
el hombre anuncio
entrega
hasta sus utopías
para volver a casa.

martes, 3 de julio de 2012

Armados hasta el tuétano

Generación ni-ni
que se prolonga
hasta las canas
ni estudio
ni trabajo
más allá de buscar
trabajo
leo, leo, leo
escribo, pienso y leo
pongo la lavadora y monto en bici
leo
ni-ni

Ni se vislumbra una opción de curro
digna
para nadie
recortes y recortes
desnudos frente a ellos
quedaremos
ni derechos ni nada
por lo que hemos luchado

Ni tampoco he empezado
aún
a asaltar bancos
iglesias
sedes de los partidos
fundaciones
ni empresas públicas
ayuntamientos corruptos
y de los otros
¿los hay de esos?
Ni a asesinar políticos
Ni banqueros
Ni a los gurús de Lehman brothers
¿brothers de quien?
Brothers de mierda
Brothers in weapons
Deberíamos

Ni grito
aún
ni llamo a la revolución
ni entiendo porqué
aún
solo indignados
armados deberíamos
estar
hasta las tripas
contra el dinero
los paraísos fiscales
y los miles de ceros
pagados a los bancos

Contra ellos
armados hasta el tuétano
Mandemos a la mierda
a todos esos manguis.

sábado, 1 de enero de 2011

Poeta: Marisol Torres

     Toledana, terca y tenaz. Tierna también. Podría decir talentosa (algunos talentos tengo) pero me suena un tanto fanfarrón. Sí que soy un poco tarambana, bastante traviesa y nada timorata.

   He vivido una infancia asilvestrada en un verde valle johnfordiano secreto y paradisíaco, donde perfeccioné hasta extremos insospechados la puntería con el tirachinas, coleccioné mariposas compulsivamente, y disfruté de una abuela de la que heredé el gusto por las palabras. Mi mayor defecto es haber completado la carrera de Derecho, por lo cual entono un sentido ‘mea culpa’.

     Tras una vida dedicada a la logística, me lié la manta a la cabeza y ahora regento la Librería-Café “El Dinosaurio todavía estaba allí” en el madrileño barrio de Lavapiés.

    Soy cuentista. Varias de mis obras están publicadas en antologías, fanzines y blogs. Algunas incluso premiadas.

     Mis mejores lectores son los camioneros de larga distancia.