En Varsovia nos levantamos
a las seis de la mañana
para tomar el tren hacia Cracovia.
En la estación alguien dijo
que el autobús de la derecha iba a la ciudad,
el de la izquierda hacia el Holocausto.
Lo mismo daba:
Judíos o no judíos,
nuestra es la muerte.
Homero Aridjis