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miércoles, 24 de diciembre de 2014

La tienda


La tienda «El Mundo al Revés»
compra a cuatro y vende a tres.
Consigue así tal clientela
que vende que se las pela,
por eso cuesta un horror
llegar hasta el mostrador,
y el parroquiano apurado
compra todo equivocado.
La tortuga, siempre quieta,
lleva una motocicleta
La Hormiga, no la cigarra,
se ha comprado una guitarra,
y la Cigarra adquiría
-a plazos- una alcancía.
¿Para qué querrá una silla,
si no descansa, esta Ardilla?
Un tigre con mucha prisa
exigió un libro de misa
y el fiero lobo estepario
cuatro cirios y un rosario.
Este gallo, por señora,
elgió una incubadora
y el Pato hace un chiste malo:
pide una pata... de palo.



El Perezoso, ¡qué horror!
hoy usa despertador,
y el pacífico Cordero
un laque de cogotero.
Un cangurú saltarín
adquirió allí un trampolín.
-¿Un peso el cuello? ¡Qué estafa!-
protestaba la Jirafa.
Por si son cortos sus trancos
pidió la Cigüeña zancos,
y el Oso -es pura verdad-
un manual de urbanidad.
La Cebra, ¿no te desmayas?
se encargó un vestido a rayas.
La Liebre salió algo inquieta
llevándose una escopeta,
La Tórtola arrulladora
quiso una ametralladora,
y el Rinoceronte fiero
pues eligió un sonajero.
El Burro (sin comentario)
diez tomos de diccionario.
Una Polilla muy fina
entró a comprar naftalina.
La Foca de modo extraño
probóse un traje de baño.
Entró una Ratón a deshora
pidiendo un Gato de Angora,
Y un Ciempiés al poco rato
se llevó un solo zapato.
Llega un bisonte, arremete
y sólo quiere un chupete,
y en cambio el Conejo grita
que le vendan dinamita,
quiere el Elefante, en fin,
que el entreguen un violín.
Como ya no hay quién se entienda
cambian de nombre a la tienda.

Marta Brunet