viernes, 28 de marzo de 2014

Tres versiones del pulpo

Versión Pulpo I: The Internet is for porn

Eres, Helena, la más mujer que he amado
y romper las medias de rejilla
en un baño que jiede a meados
y esas risas nerviosas cada vez que
                                                        pasos al otro lado.

Pero es cuando cierro los ojos
cuando acuden los tentáculos
que se deslizan desbrozando
los cuatro pares de labios
y van saliendo bebés serpiente:
                                                   los ocho tentáculos

pulpo que palpita en el vientre
antes de ser expulsado
ante el público onanista
atrapado en categorías de porno bizarro
mujeres embarazadas sodomizadas por caballos
relinchan en mi mente
y ya solo así me empalmo.

No soy yo nena es coyuntural
somos los Hijos del Espectáculo
así que perdona si al amarte, Helena
si he de cerrar los ojos
y rebuscar al pulpo en los recuerdos
para que se pare esta maldita verga.

Versión Pulpo II: Octopussy

    A pesar de que no es el primero que se refiere en un sentido crítico a los estudios más férreamente clásicos sobre el fenómeno1, lo verdaderamente innovador en el artículo del joven es el enfoque que decide darle a su estudio, un enfoque que si bien –es cierto– derrumba y obliga a reformular los estudios antes citados, en realidad también destruye los ensayos de la llamada Octopus thinkers of the Second Generation (OSG)2 e incluso a los teóricos posmodernos y a los burdos divulgadores que han abordado la Octopus Revolution desde una óptica frívola y carente de la conciencia ética que demuestran todos los verdaderos intelectuales que se han atrevido a tratar el tema3.

Para empezar, el estudio del joven no se pregunta por el simbolismo del pulpo que intenta y por fin tras un esfuerzo conjunto de la subjetividad de la mujer japonesa y de la alteridad no-racional del pulpo, tras dicho enorme esfuerzo logra salir, no, sino que lejos de ello, su forma de pensar el problema pasa por la pregunta crucial qué hacía ahí ese pulpo. Por supuesto, ya que el joven –como cualquiera con una mínima capacidad crítica podrá colegir de su texto– percibe el mundo o al menos el fenómeno-pulpo desde una visión que ha aceptado e incluso dado el giro posmoderno hacia una hermenéutica no-normativa de lo cefalópodo, es imposible –digo– que piense el fenómeno como algo que realmente ocurre, sino más bien –y aquí yo postularía tal vez un giro cuántico del saber filosófico– como algo que podría ocurrir pero que de ninguna manera ocurre. Para entender esto, pensemos en quiénes son / somos los espectadores del hecho.

a) La mujer de género femenino y etnia oriental que debido a su postura decúbito supino no puede percibir en su completitud (si es que aún podemos hablar de completitud) el fenómeno-pulpo en toda su extensión.
b) El cefalópodo4 en cuestión. Si bien no podemos afirmar que no pueda aprehender el fenómeno-pulpo podemos sostener desde una perspectiva levinasiana que su experiencia nos está vedada a nosotros como sujetos-Otros-del-pulpo, de modo que en un sentido constructivista de lo real, es necesario entender (desde lo antrópico, y no desde lo púlpico) que el pulpo no es capaz de aprehender su propia extracción en modo alguno.
c) El individuo de género en principio indeterminado o al menos irrelevante –no llenaré más páginas de una discusión que considero baladí– que graba el fenómeno-pulpo, cuya percepción está mediada por La Lente, lo que según Jameson lo condena a una “transmedialidad de lo real, que debe ser recibido a través del tamiz de la fantasmagoría” (1984). Una paráfrasis más sencilla la hace Kristeva al afirmar que “el usuario de una videocámara no sólo graba, también ve inevitablemente un video de lo real, y no lo real en directo” (1986).
d) Los espectadores, que no perciben el fenómeno-pulpo sino la pantallización del mismo a través de los medios capitalistas de reproducción de lo socio-ideológico-sólido, evidente enmascaramiento, por tanto, de la condición de post-proletaria de la mujer de género femenino y etnia oriental que yace y que expulsa el pulpo desde su ser hasta su no ser.


Por todo lo dicho, y a no ser que hubiese otros espectadores (cosa de todo punto imposible de comprobar), podemos decir que en realidad el fenómeno-pulpo nunca llegó a ocurrir en el sentido clásico del verbo y, por lo tanto, que toda la Octopus Revolution no fue sino un simulacro armado sobre otro simulacro en lo que Baudrillard llamó “reduplicación de lo trans-simulado” (1989: p. 348). El estudio del joven (audazmente construido sobre la forma de un poema en un sentido que Andrews considera post-crítico), entonces, viene a constatar la alienación del sujeto cuyas pretensiones de posmodernidad le impiden ver que en realidad su modo de recibir sigue siendo el más puramente moderno, esto es, el que da por sobreentendido el en sí de lo real.

    Dicho todo lo anterior, creo que he brindado a mis lectoespectadores la posibilidad de comprender el estudio del joven en un nuevo y enriquecedor sentido. Ahora, paso a reproducir la parte nuclear del texto que nos ocupa, no sin antes recordar que el joven acostumbra a escribir-se en tercera persona del singular.

_________________

    1. Me refiero, claro, a McLUHAN, Geoffrey (1999): “Octopus and metaphysics at the doors on the New Millenium”, en Octopus variations, Cambridge University Press, y a TAKAYAMA, Umi (2001): “¿Cómo se gesta una Revolución Feminista?”, en el nº 3 de la revista Otros saberes / saberes Otros, Madrid.
    2. Me estoy refiriendo en esta ocasión a BUTLER, Judith (2009). Decline and Fall of the pretended Octopus Revolution, New York: Routledge. Por supuesto, no podemos obviar el magnífico ensayo de RODRÍGUEZ, Juan Carlos (2008). “El inconsciente ideológico de la Octopus Revolution”, en el nº 58 de la revista Anales bárbaros. Publicaciones de la Universidad de Granada. Fue quien más se aproximó a la perspectiva del joven.
    3. En este último grupo quiero destacar el libro de PÉREZ-REVERTE, Arturo (2010): El próximo, por favor, a la gallega y con extra de pimentón, un libelo infamante y soez publicado por la casa Mondadori y también el de FERNÁNDEZ MALLO, Agustín (2010). Transnacionalidad y electrotecnocracia; escritos para abordar el Sistema-Mundo desde una óptica post-pulpística, también en Mondadori, claro.
    4. Aprovecho para recomendar el reciente ensayo conjunto de LORITE, Álvaro y FUENTES, Mauricio (2011). “El ojo borgeano: “Un pulpo, todos los pulpos”, nexos y disrupciones entre el Pulpo Paul y la Octopus Revolution”, en loslectoresbarbaros.blogspot.com (última vez consultado el miércoles 26 de marzo de 2014). También es interesante el poemario de PALACIOS, Gema (2013). Extracción del pulpo de la locura, en Eds. Paralelo: Madrid.





[…]
con esa sensación pegada aún en los labios
–la sensación de no haber visto–
el joven piensa
que acaba de asistir a un nacimiento          un parto
uno hermoso
que acerca a dos naciones
separadas por la superficie del mar PERO

no puede apartar la reflexión:

¿y si el cefalópodo ha sido
para siempre desterrado
de la perfecta y silenciosa soledad

del útero

humano?

[…]

¿Habrá decidido salir
el pulpo –
por su propia volición,
o más bien habrá comido del falópico fruto prohibido
– ¿no es la vagina una suerte de Edén?
– ¿no eleva esto, entonces, al humano a la categoría divina, y a los cefalópodos los coloca
en el lugar de los nuevos humanos??

¿De qué ano ha tenido que salir el hombre
para elevarse a la categoría de Dios?

Y si es así: ¿de qué ano Dios?

¿Cuál es el primero en esta trama
de negras noches
y de blancos días?

¿Qué dios detrás de dios la trama empieza
de polvo y sueño y tiempo y agonías?


Versión Pulpo III: The american version of japanese pulpo


Every tentáculo was part of my lengua
Lengua that is contaminated by the salty steaky mater

Every tentáculo vio dentro tuyo
I can not see it
ellos fueron testimonio

Every tentáculo has been fucking You
Como las bestias follan en el azulejo mar..

The blue ocean suck millones de esperma
Rocas follando pulpos

El pescador azotando al pulpo
El pulpo fuckin her unconsciously

Life in Its máximum orgasmo

Loro
Munir
Neftalí
No (o sí) necesariamente en ese orden

El en sí fenoménico del Pulpo según Heidegger




1 comentario:

  1. Desde una perspectiva feminista radical creo que al pulpo le quedan dos telediarios y que la japonesa hará finalmente la digestión de sus tentáculos con ayuda de un buen sake.

    ResponderEliminar